Fútbol

Robben no se va del Madrid

Sin un presidente que te pueda decir algo de tu futuro ni un director deportivo que te dé pistas de si debes buscarte o no otro equipo ni un técnico que te pueda orientar, los jugadores del Real Madrid pasan los días (y ya van muchos) en la más absoluta inquietud. Algunos, los que ven sus nombres escritos en la «operación salida» y son conscientes de que ésta no es la habitual de cada verano, cargada de rumores –esta vez, de intereses–, sienten una gran zozobra. Robben es uno de ellos. Desconocedor de si a la futura directiva va a pesarle más su calidad que su fragilidad, él quiere dejar claro que no tiene intención de marcharse del Madrid. No quiere rescindir su contrato para que el club haga caja con él, como ha escuchado.

«Sí, quiero quedarme. Quiero ayudar al equipo a ganar títulos, estoy muy contento aquí. Este año he jugado mejor que el pasado, pero aún lo puedo hacer mejor. Es un orgullo vestir esta camiseta», contestó contundente ayer el «11», quien, no obstante, reconoció que «aunque lo nuestro es concentrarnos en el fútbol, a veces es difícil aislarse», en referencia a que el club vive los últimos tiempos a golpe de timón.

A Robben no le ha ofendido que Juande –como lo hiciera Casillas–afirmara que está plantilla no está a la altura de los grandes de Europa: «No, no nos ha ofendido. Si es la verdad. En los partidos importantes no hemos jugado bien». También cree que es normal que se les «critique» tras las dos últimas derrotas, pero quiso dejar claro que no van «a bajar los brazos». «Hay que ser profesionales y tratar de ganar los tres partidos que quedan», añadió.

De las palabras de Robben se desprende que, más que desidia, es la desmoralización lo que provocó la escasa reacción mostrada en Mestalla: «Hemos trabajado bien y ganado 17 partidos seguidos, pero cuando pierdes es como si hubieras trabajado para nada». El «11» madridista no se entrenó ayer con el grupo; nada grave, podrá jugar el sábado. «Todavía tengo los tacos de Alexis», aclaró.Pantomima en el Bernabeu

Lo que cualquier lunes es la normalidad de los clubes, que se reúnan presidente, director deportivo y entrenador, ayer en el Bernabéu resultó una pantomima, por cuanto el encuentro se había filtrado a los medios dándole más importancia de la que a priori debiera tener. Dándole un cariz de «correctivo» al técnico para que éste se lo traslade a la plantilla. Para eso, se puede ir a Valdebebas. Pero lo cierto es que ayer Juande, tras la sesión de trabajo, tuvo que acudir al estadio –imágen captada por todos los objetivos– y departió durante media hora con Boluda y Pedja Mijatovic. ¿Para qué? ¿Hay que decirle a la misma plantilla tildada de heroicidad, que vuelva a serlo? Suena más a exhibición de autoridad cara a la galería antes de dejar la poltrona.