Historia

Sabores de siempre

El monte, un bar de pueblo, el olor a leña de la chiumenea... Son sensaciones impagables

La Razón
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El centro de Madrid es un imán con tanta atracción que en ocasiones hace perder de vista las excelencias de sus alrededores. Me confieso urbanita al que le gusta absorber las horas de un mundo rural que siento casi perdido. El paseo por el monte, ver correr en la distancia conejos, liebres, ardillas, saltar las perdices, el aperitivo en un bar de pueblo, el olor a leña quemada en la chimenea…

Son sensaciones impagables.

poca distancia de esa Puerta del Sol capitalina, centro de distancias españolas, Villaviciosa de Odón es el lugar que escojo para zambullirme en el sereno sabor del pueblo de toda la vida, no exento de las comodidades de la ciudad. Parece increíble que 20 kilómetros más allá puedan ser las cosas tan diferentes. ¡Y de verdad lo son!

n paseo de buena mañana por los campos de Villaviciosa de Odón regados por el Guadarrama, entre pinos, encinares y fresnedas, perderse por el umbroso bosque «El Forestal», junto al castillo construido por Juan de Herrera, el arquitecto de Felipe II, detenerse a admirar los jardines del Palacio de Godoy, la fuente de los Tres Caños o la coqueta plaza del Ayuntamiento, abren el apetito para la tapa de final de mañana en uno de sus característicos bares: «La Sociedad», «La Pepa», «El Puente», «La Tentación de Villa»… Y, ¡cómo no!, para darse un homenaje con el churrasco en el célebre restaurante «El Rincón de Paco».