Sin porteros

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Se acabó el tiempo en que los toreros eran de Sevilla y los porteros de San Sebastián. La Real ha descendido a Segunda, entre otras razones, porque además de no tener guardametas para vender tampoco los ha tenido para mantener la categoría. El Arhletic Club que contó en sus filas con Blasco, Echeverría, Lezama, Iribar, Deusto y Zubizarreta entre otros, ahora se debate entre Iraizoz y Aranzubia y éste es riojano.

El Madrid ganó en San Mamés, independientemente de los mayores méritos futbolísticos, porque el guardameta de casa no fue capaz de interceptar un remate de Van Nistelrooy hecho desde muy lejos. El Athletic pareció remontar en Valencia y ante el Real Madrid demostró que está cambiando su mentalidad porque tiene un entrenador andaluz, pero con ciertas querencias hacia el fútbol recio y no artístico. Caparrós está más cerca del fútbol de lucha, de pelea, del que creó Javier Clemente con Goicoechea y Liceranzu, con cuatro toques de calidad, que del propio de escuelas imaginativas. Frente al Real Madrid se vivió el efecto gaseosa. Salió todo el gas en pocos minutos y el equipo madrileño se limitó a aguantar con tranquilidad los primeros embates.

En la segunda parte se adueñó del balón y dejó al equipo bilbaíno sin argumentos porque solamente se le vieron, esporádicamente, ataques por las bravas. Llorente, pese a ello, estuvo a punto de empatar lo que no habría sido justo porque la diferencia que se constató en el campo fue grande.

El Athletic hizo en Mestalla el mejor partido en mucho tiempo. En San Mamés no se topó con un equipo deshecho y desorientado como el Valencia, sino con un conjunto mejor armado y consciente de que su futuro puede acabar siendo espléndido pese a las carencias que todavía tiene.

El Athletic seguirá sumido en la clase media. La gloria es el pasado.