Historia

La encina de Ambite silueta del Mediterráneo

De copa amplia, con gruesas ramas principales y tronco recio, la silueta de la encina (Quercus ilex) es de las más típicas en los paisajes mediterráneos, ya sea en dehesas o montes arbolados de mayor densidad. Tal vez por ello, le dedicó Antonio Machado un bello poema, cuyos versos describen perfectamente su porte, sus colores y su distribución, y en todo momento destilan la «fortaleza» y la «humildad» que esta especie le inspiraba. Buen conocedor de los árboles, no se equivocaba Machado, pues la encina es muy resistente, soportando bien la escasez de agua y las temperaturas extremas. Esto explica que las masas de esta especie cubrieran en otro tiempo gran parte de la península Ibérica, y que aún hoy sea España el primer país en la actual distribución de los encinares. Pero también se encuentran muchos ejemplares aislados en nuestras provincias, como la encina de Ambite, que, sin congéneres a su alrededor, ha logrado ensanchar su copa hasta alcanzar los 28 metros de diámetro y los 12 metros de altura. Además, sobre la oscura y agrietada corteza de su tronco, típica de la especie, se miden más de tres metros y medio de perímetro. Pero, aunque imponentes, no son sus dimensiones las que han convertido a este precioso ejemplar en Árbol Singular de la Comunidad de Madrid, sino su historia, pues, con aproximadamente siete siglos de vida y ubicada junto al Palacio del Marqués de Legarda, la densa sombra de este árbol ha sido escenario de varias leyendas sobre princesas cautivas y caballeros. Historias maravillosas en las que las lágrimas son las protagonistas, ya sea provocando el nacimiento de la encina o amargando las bellotas de una parte de su copa. Hermana «siempreverde» de los robles, sus hojas coriáceas, pequeñas y de color verde oscuro, además de ser las más diferentes y variables de este grupo, permanecen sobre el árbol entre 3 y 4 años, renovándose en el mes de agosto y cayendo al suelo sin amarillear primero. Y bajo el dosel de hojas y ramas de la encina de Ambite es posible que el periodista y escritor Ernest Hemingway descansara o incluso escribiera, pues se hospedó en el palacio durante la Guerra Civil española.