Londres

Una trampa disfrazada de transparencia en Westminster

El Parlamento pone en la web los gastos de los diputados

Una trampa disfrazada de transparencia en Westminster
Una trampa disfrazada de transparencia en Westminsterlarazon

Después de todo el escándalo generado por la publicación de los gastos de los diputados, Westminster pondrá en internet todas las facturas de sus señorías. La medida podría ser valorada como un ejemplo de pulcra transparencia política, aunque lo cierto es que tan sólo es un intento porque los documentos a los que desde ayer tiene acceso el ciudadano vienen con «trampa».

En todas las reclamaciones se suprimió información relevante como la dirección del parlamentario. Por lo tanto, resulta imposible comprobar si el diputado en cuestión recurrió al famoso «flipping», es decir, poner su domicilio habitual como segunda vivienda para maximizar dietas que rondan las 24.000 libras anuales.

Al tachar también los viajes, hoteles, extractos bancarios o teléfonos, entre otros, –por motivos de seguridad– detalles como la casita para patos que el conservador sir Peter Viggers puso en su jardín a costa del bolsillo del contribuyente quedan diluidos en la sombra. En definitiva, que Westminster jugó a ser leal, pero la censura está presente en el listado compuesto por más de un millón de documentos en formato PDF con los gastos desde 2004.

La difusión es el resultado de una prolongada batalla legal entre la Cámara de los Comunes y aquellos que invocaban la Ley de Libertad de Información, que lógicamente no quedaron satisfechos con la medida. Éstos explicaron que los apartados eliminados responden al interés por evitar una mayor «vergüenza» para los diputados y subrayaron que el argumento de la seguridad esgrimido por el Parlamento está «totalmente desacreditado» a partir de la serie publicada por «The Daily Telegraph».

El rotativo prometió que hoy publicará todas las reclamaciones de los miembros del Gobierno y el sábado, un suplemento especial de 68 páginas para que «los ciudadanos puedan sacar sus propias conclusiones sobre lo que ha sido censurado». La última «víctima» de la serie fue Tony Blair. Según el periódico, dos días antes de dejar Downing Street presentó una factura de 7.000 libras para arreglar el tejado de su vivienda.