Veinte horas de duro dilema

Fueron 20 horas de infarto -las transcurridas entre la tarde del jueves y las 13:30 horas de ayer, momento en que concluye la junta directiva que acepta la dimisión- entre la zona noble del Bernabéu y el domicilio de Ramón Calderón. Veinte largas horas, estresantes, pero en las que el ex presidente madridista no llegó a sufrir un cuadro de ansiedad por el que tuviera que acudir a un centro médico. Veinte horas en las que Calderón se debatió entre la dimisión y la permanencia en el cargo, pero siempre bajo la decisión firme de convocar elecciones a final de temporada.
Entre sus directivos la opinión estaba dividida, pero según diversas fuentes de la cúpula del Real Madrid consultadas por LA RAZÓN, la junta directiva siempre fue una piña, en el sentido de que, decidiera lo que decidiera, nadie le iba a abandonar. Hasta los últimos minutos de la junta directiva, algunos de sus miembros seguían tratando de convencerle de su permanencia, pese a que Calderón se presentó en la reunión de directivos con la irrevocable postura de dimisión. Previamente, también hubo ejecutivos del club que trataron de que variara de opinión, pero todos los intentos fueron infructuosos.
Igual que en la noche de ayer, en la que mandó a dormir a sus directivos con una sola decisión tomada: convocar elecciones en verano.
A Calderón, más que la renuencia de algunos de sus directivos y altos cargos del club, le ha pesado la de su familia; Calderón dimite «por petición familiar» y accede a ello por su mujer e hijos, pese a que no quería hacerlo porque como dijo en su comparecencia del miércoles «huir es de cobardes o de gente que tiene algo que ocultar y no es mi caso ni lo uno ni lo otro», y también porque «es propio de Florentino». Calderón siempre se lo ha recriminado a «su» presidente, ya que formaba parte de su equipo directivo cuando éste dimitió. Por cierto, para el anecdotario, siempre quedará que los dos últimos presidentes electos en las urnas dimitieron y lo hicieron tras el enfrentamiento liguero en terreno del Mallorca.