Ciclismo

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Y por fin Contador

Y por fin, Contador
Y por fin, Contadorlarazon

Los grandes campeones son los que atacan cuando sólo necesitan defenderse. Y Alberto Contador estaba cansado de defenderse de enemigos que no existen. Dentro y fuera de su equipo. Se le acabó la paciencia en las rampas de Verbier. No podía esperar más y se marchó cuando faltaban algo más de cinco kilómetros y medio para el final. Demasiado pronto para lo que se acostumbra en el ciclismo moderno. Y más en este Tour. Demasiado tarde para las ganas que tenía de que alguien se moviera en la carrera. Ha estado días conteniéndose, frenando sus piernas, cansado de subir montañas con cien corredores agarrados a su espalda.Pero ayer se acabaron las concesiones y las dudas. Ya nadie pregunta quién es el jefe de Astana, ya nadie se cuestiona quién manda en este Tour. Manda Contador, el único ciclista en activo que ha ganado las tres grandes.A su ataque sólo intentó responder Andy Schleck, el ciclista del futuro. Alberto hace tiempo que es presente. Armstrong, el ciclista del pasado, se quedó atrás. Alimentando las dudas. No se sabía si por respeto o por debilidad. Los kilómetros fueron descartando el respeto. Puso a Kloden a tirar. Tampoco era deslealtad con Contador aquello. Era simple disimulo. Si el alemán marcaba un ritmo tranquilo, podía esconder su flojera de piernas y, además, hacer trabajo de equipo para Alberto. Pero Kloden está más fuerte que su presunto jefe y pronto tuvo que mandarlo parar.Todo era mentira por detrás de Contador. Sastre se quedaba, pero tampoco lo suyo era por falta de fuerzas. Los ataques secos como el de Alberto no le favorecen. Él aguanta a su ritmo. Y después sigue subiendo. Por eso se descolgó primero junto al líder, Nocentini, y por eso se unió después al grupo de favoritos, del que sólo faltaban Contador y Andy Schleck.Por delante, Alberto aumentaba su diferencia y su único enemigo eran los espectadores que se le echaban encima y a los que apartaba a manotazos. Fue lo único que le molestó en su particular cronoescalada de cinco kilómetros.Por detrás, cada uno hacía su carrera. A Frank Schleck le molestaban sus compañeros y también atacó en busca de su hermano, aunque nunca lo alcanzó. A él se engancharon Nibali y Wiggins, que con una espectacular «operación bikini» ha dejado de ser un especialista en la contrarreloj para convertirse en un todoterreno. Poco a poco se fueron marchando todos para dejar solo a Armstrong y Kloden. Todos menos Cadel Evans. Contador había destacado al australiano del Silence como su rival más fuerte junto a Andy Schleck. Pero como todo es mentira menos Contador, no pudo marcharse del estadounidense hasta los últimos metros.Pero nada es lo que parece y Armstrong, aunque suene raro después de la etapa de ayer, es el segundo hombre más fuerte de la carrera. Es segundo a más de minuto y medio de Alberto (1:37). Pero bastante tiene con aguantar como aguanta a punto de cumplir los 38 años. Su problema es que se le compara con el hombre que fue, el que ganó siete Tours de manera consecutiva, y no con los ciclistas que tiene alrededor.Pero ya no es él quien manda. Ahora es Contador, que volvió a vestirse de amarillo casi dos años después de la última vez. Desde que ganó el Tour de 2007 no había podido disfrutar del amarillo. Aquel 29 de julio fue el último día que se pudo sentir el jefe de la carrera. El año pasado no le dejaron correr. Como le ha sucedido ahora a Valverde, que desde la distancia apuesta por él. Y en esta edición había ido dejando pasar oportunidades. Por no molestar y por no desgastar a su equipo más de la cuenta.Contador necesitaba este golpe de autoridad para demostrar a los rivales que es el más fuerte. También a su director, Johan Bruyneel, y a sus compañeros. Pero más necesitaba el Tour al español para salir del aburrimiento y la pereza. Él es el verdadero dueño de una carrera que buscaba propietario desde la retirada de Armstrong. El estadounidense se marchó sin designar heredero. Después llegaron Pereiro y el positivo de Landis, Contador y Carlos Sastre. Armstrong ha vuelto y por primera vez han coincidido los cuatro últimos ganadores del Tour. Pereiro abandonó, pero no contaba para la pelea. Quedan los otros, pero sobre todo queda Contador, que ha aparecido. Por fin.