Maduro exige a Pedro Sánchez explicaciones por Leopoldo López

Acusa al opositor de «conspirar» desde la residencia del embajador español. El chavismo cierra filas y responde a Estados Unidos: «Estamos listos para el combate»

Maduro responds to US accusations od drug trafficking
Nicolás MaduroJHONN ZERPA HANDOUTEFE

El conflicto político de Venezuela se convierte en toda una película de espías, traiciones y conspiraciones. Además, son sucesos que se solapan y con actores que, cada uno desde su acera, asume una narrativa de buenos contra malos. Es una guerra fría local entre dos poderes: el chavismo gobernante con control del Estado venezolano, y la oposición con respaldo internacional y apadrinada por Estados Unidos.

El jueves 26 de marzo demostró ser el día más acontecido desde que el país entró en cuarentena social y obligatoria 10 días antes. Primero habló Washington, cuando el fiscal general estadounidense, William Barr, acusó formalmente a Nicolás Maduro por narcoterrorismo, y ofreció recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura, y de cinco millones menos por cada uno de los cuatro implicados en el esquema del “Cartel de los Soles”: Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Hugo Carvajal y Clíver Alcalá Cordones.

El esquema de narcotráfico y de corrupción involucra también a otros actores del alto gobierno, como el ministro de la Defensa Vladimir Padrino, el presidente del Tribunal Supremo Maikel Moreno y varios ministros y exministros, además de funcionarios antidrogas y hasta el jefe de la oficina de criptomonedas.

Cabello y El Aissami aún están con Maduro. Se retrataron con él cuando respondió esa noche que se trataba de un nuevo intento del “imperialismo” de derrocarlo, una nueva forma de golpe de Estado, dijo, con elementos de racismo. Además afirmaron estar “listos para el combate”.

Carvajal y Alcalá son otra historia. Ambos están peleados con el chavismo, a pesar de haber tenido altos cargos en el aparato de seguridad del país. El primero permanece prófugo desde que escapó de la justicia española, que aprobó su extradición a Estados Unidos. El segundo, que ya había sido acusado de narcotraficante dos veces por un ex magistrado y por otro narco, vive en Colombia, y dijo estar dispuesto a entregarse.

El gobierno de Maduro lo había acusado el domingo pasado de ser el cabecilla de una operación armada insurreccional que fue frustrada cuando un cargamento de fusiles fue interceptado por la Policía colombiana. Y él mismo lo ha admitido ahora, afirmando que Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional venezolana considerado como presidente encargado por 58 países, había dado la orden.

El ministro venezolano Jorge Rodríguez, afirmó que “Estados Unidos pasó factura a Clíver Alcalá por no concretar magnicidio contra Maduro”; una afirmación que respondió el encargado de Negocios para la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, James Story. “Nosotros no tenemos una relación con él, nunca he hablado con él, está inventando cosas”, respondió el funcionario.

Diálogo en pausa

Nicolás Maduro había anunciado querer dialogar con la oposición para atender la pandemia por el coronavirus. Algunos dirigentes del antichavismo habían dicho lo mismo, pero exigiendo condiciones y articulación directamente con la Asamblea Nacional. El gobernante pidió a la Nunciatura Apostólica que sirviera como sede.

Pero ahora ese escenario se ve más lejos que nunca. Ya no es solo sentarse en la mesa con un dictador, sino con un narcotraficante. “No hay posibilidad de conseguir el auxilio financiero internacional que necesita el país ante la destrucción y la pandemia mientras el Cartel de Maduro esté en Miraflores”, fijo posición Guaidó, por ejemplo.

Además, se espera que aumente la represión. El fiscal general acusó penalmente a Guaidó por planificar un golpe de Estado, en base a las palabras de Alcalá. Es el tercer procedimiento penal que pesa sobre el presidente del Parlamento. Hasta ahora, ninguna ha conducido a acciones judiciales concretas.

La acusación incluye a uno de sus colaboradores, Sergio Vergara, que permanece en el exilio desde el año pasado cuando su residencia fue allanada sin orden judicial. Guaidó no ha respondido los señalamientos de Alcalá, aunque su comisionado de inteligencia, Iván Somonóvis -también señalado por el ex militar-, negó conocerlo o que hubiese algún acuerdo con él.

Maduro, que dijo estar “listo para el combate” frente a Estados Unidos ha insistido en la necesidad de diálogo con líderes políticos opositores, sin mencionar a Guaidó, aunque Henrique Capriles -uno de los proponentes- le dijo que todo acuerdo debe ser directamente con el jefe del Parlamento.

Todo ello en medio de un escenario inédito: el crudo venezolano cotiza en menos de 10 dólares -menos de la mitad de su costo de producción-, la escasez de gasolina es severa y el racionamiento estricto, la cuarentena pone en jaque la economía y la subsistencia de los más vulnerables al encierro, y el sistema de salud colapsado es incapaz de abarcar las consecuencias de una epidemia fuera de control de Covid-19 en el país.

Reclamos a España

Maduro anunció que exigirá explicaciones al Gobierno español de Pedro Sánchez después de que Clíver Alcalá afirmara que Leopoldo López era uno de los ideólogos del plan subversivo.

“Le he pedido a (el canciller Jorge) Arreaza que haga gestiones con la canciller española, con el gobierno de España, pues el prófugo de la justicia Leopoldo López está utilizando las instalaciones de la embajada de España para conspirar”.

Miraflores quiere que Moncloa tome “cartas en el asunto” con respecto al político venezolano que se mantiene como “huésped” en la residencia oficial del embajador Jesús Silva, en Caracas, desde el 30 de abril de 2019 cuando fracasó una insurrección militar durante la cual escapó de su encierro domiciliario.