Daren Bland, un inglés que esquió en Austria en enero, posible paciente cero de Reino Unido

Viajó con un grupo de amigos y todos cayeron enfermos

Las autoridades sanitarias estudian si el paciente que viajó a Austria es el paciente cero
Las autoridades sanitarias estudian si el paciente que viajó a Austria es el paciente ceroPierre Meyer. Les Pyrénées

El primer caso documentado oficialmente de transmisión de coronavirus en Reino Unido databa, hasta el momento, en el 28 de febrero. Pero las autoridades británicas contemplan ahora la posibilidad de que el Covid-19 entrara en el país un mes antes de lo que muestran los registros iniciales. Concretamente, el domingo 19 de enero, el día en el que el inglés Daren Bland, consultor informático de 50 años, regresó de sus vacaciones en las pistas de la estación de Ischgl, en Austria. Se trata del mismo complejo que está siendo investigado por haber ocultado supuestamente el brote de virus en Europa.

El resort permaneció abierto durante una semana después de que se activara la alarma por una posible pandemia. Los investigadores han rastreado cientos de contagios en Alemania, Islandia, Noruega y Dinamarca vinculados al complejo de los Alpes tiroleses. El bar Kitzloch del resort -donde cada tarde se concentraban los turistas tras la jornada de esquí- cerró el 10 de marzo y las estaciones tres días más tarde.

Daren estuvo del 15 al 19 de enero allí con dos amigos de Dinamarca y uno de Minnesota (Estados Unidos). Al llegar a sus respetivos hogares, los cuatro cayeron enfermos. Para principios de febrero, muchos de los niños de la localidad donde Daren reside, Maresfield, al este de Sussex, se ausentaron varios días del colegio al estar con fiebre y constante tos seca. La pregunta ahora es la siguiente: ¿Es Daren Bland el paciente cero de coronavirus de Reino Unido? Los científicos del Gobierno no lo descartan. De momento, el consultor y su familia son los primeros casos en suelo británico que se sepa han estado asociados con el complejo de esquí austriaco.

“Cuando regresé a casa, estuve malo durante diez días. No podía ni trabajar, ni levantarme ni andar. Me quedaba sin aliento. Estaba débil”, explica al rotativo The Telegraph. Su mujer Sarah, 49 años, y su hija pequeña también cayeron enfermas. “Teníamos fiebre, sofocos, mareos y agotamiento en general. Duró casi tres semanas de forma intermitente”, apunta ella. “Mi hija pequeña tenía la temperatura y tos persistente. Estuvo sin ir a la escuela durante dos semana. La mayor estuvo mala durante un día, pero a ella se le pasaron los síntomas rápidamente”, añade.

Comprender la evolución del caso

Aunque su enfermedad fue “relativamente leve”, uno de los dos amigos daneses de Daren, un hombre de unos 50 años, está en estado más grave. La familia inglesa no se ha realizado las pruebas. Pero sus sospechas de que han padecido el virus se han incrementado al conocer la investigación abierta sobre el complejo de esquí austriaco. “Creo que es importante que nos hagamos una prueba para ver si hemos tenido el virus”, señala Sarah. “Considero que podría ayudar a las autoridades a comprender mejor la propagación en Reino Unido. Son meticulosos en sus pruebas en Europa”, matiza al rotativo británico.

Según “The Telegraph” (cabecera de los “tories”), de confirmarse que Daren es el “paciente cero de Reino Unido”, significaría que la gran mayoría de los casos del coronavirus son asintomáticos, con tasas de hospitalización posiblemente tan bajas como uno de cada mil, por lo que la polémica “inmunidad colectiva” que en los inicios defendió Downing Street “puede estar realmente cerca”. “Si esto es así, el confinamiento (de momento impuesto en el Reino Unido hasta el 13 de abril) podría ser de corta duración”, señala el rotativo.

Mark Woolhouse, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Universidad de Edimburgo, explica que casos como éste demuestran la necesidad de realizar pruebas generalizadas de secuenciación de anticuerpos y genomas virales. Estos test podrían mostrar quién tiene y quién no ha estado expuesto al virus y, por lo tanto, ayudaría a los epidemiólogos a rastrear la historia y la propagación.

“Una incógnita realmente significativa en esta pandemia es si los casos sintomáticos son simplemente la punta del iceberg”, seña el experto. “Si hay casos ocultos en grandes cantidades, entonces nos dice que la infección es más difícil de controlar de lo que pensábamos... pero también sugiere que existe la posibilidad de que se haya creado una inmunidad colectiva”, añade.