Trump se enfrenta al fantasma de un solo mandato

El republicano destituye a su jefe de campaña ante la caída en las encuestas. Ni su punto fuerte, la economía, le otorga ventaja desbordado por la gestión del virus

Trump posa con frijoles y otros productos de Goya en medio del "boicot"
Trump posa en su despacho sonriente y con varios productos de la marca Goya, entre ellos los frijolesInstagram ·realdonaldtrumpEFE

No son los mejores días del presidente Donald Trump. Prueba de ello es que ha destituido a su director de campaña, Brad Parscale. Lo ha hecho a la sombra de unas encuestas demoledoras. Que cifran su desventaja frente al candidato Joe Biden en 9,1 puntos. El 50,3% de los electores manifiesta que hoy por hoy votaría por el ex vicepresidente con Barack Obama, mientras que en favor de Trump sólo apostaría el 42,2% de los votantes.

La diferencia está en cifras demasiado inquietantes, demasiado altas, como para enfocar con calma los meses cruciales de una campaña feroz. Y podría ser peor: los 9,3 puntos de distancia son la media de los últimos sondeos disponibles. Pero de atender a los números del sondeo de la Universidad de Quinnipiac la distancia es ya de 15 puntos, con un 52% decidido a apoyar a Biden y un magro 37% que optaría por el hoy presidente. Y no es el único sondeo devastador. Otro, de la cadena de televisión NBC y el periódico «Wall Street Journal», detecta un 11% favorable a Biden, 51% por el 40%.

Lo más preocupante para Trump es que no sólo naufraga en la percepción que tienen los votantes de su gobierno durante la crisis del coronavirus o su gestión de los recientes disturbios raciales. Tampoco brilla ya como timonel económico. Al menos en la encuesta de Quinnipiac, donde un 53% del electorado desaprueba su trabajo. Y lo peor: dada la tendencia de la epidemia, con los positivos y las hospitalizaciones en cifras récord en muchos Estados, parece inevitable aplazar el desconfinamiento de la economía, y con el cierre de negocios las cifras del paro volverán a crecer mientras la economía trata desesperadamente de recuperar el brío perdido desde marzo.

Para sustituir al caído Parscale, Trump ya tiene sustituto, Bill Stepien, al que ha elogiado como un hombre leal, del que ha comentado que lideró «nuestras tremendas estrategias digitales», que seguirá dirigiendo al tiempo que toma las riendas de la campaña. Stepien, comentó, ya estuvo «involucrado en nuestra histórica victoria de 2016» frente a Hillary Clinton.

En cuanto a las posibilidades de victoria mantiene su confianza pues, contra todo pronóstico o, al menos, frente a todos los sondeos ahora mismo disponibles, comenta que sus «números están aumentando rápidamente», que «la economía está mejorando» y que «las vacunas y las terapias llegarán pronto, están en camino, y los estadounidenses quieren calles y comunidades seguras!».

Respecto al anhelo de una pronta vacuna y el optimismo del presidente cabe recordar, como rememora Richard Horton, director de la prestigiosa revista médica «The Lancet» en su reciente libro «The Covid-19 catastrophe», que el 21 de enero Trump calificó las noticias de la neumonía atípica que llegaban de China como el «nuevo fraude», que el 30 de enero dijo que la epidemia estaba «básicamente controlada», que el 2 de febrero ero habían logrado «apagarla», que el 27 de febrero pronosticó que «desaparecería», que el 4 de marzo sostuvo que los números en EE UU eran «muy pequeños», que el 10 de marzo sostenía que las medidas adoptadas estaban «funcionando», que dos días más tarde comentó de nuevo que «va a desaparecer» y que no fue hasta el día 17 de marzo que finalmente admitió que el mundo estaba frente a una pandemia.

Hacía casi tres meses que los servicios secretos le informaban a diario de las evoluciones de la enfermedad, pero los intereses electorales, y la confianza de que con algo de suerte Estados Unidos evitaría el golpe, le llevó a negar una realidad que ahora amenaza con aplastar su relección.

Así las cosas, y dada su tendencia a proyectarse sobre todo lo que toca, el «Washington Post» y otros medios hablan de un presidente meditabundo, consagrado a quejarse en privado de lo que entiende que ha sido un caso de monumental mala suerte, con una epidemia que ha venido a machacar el camino que parecía expedito hacia la reelección. Y encima, al menos técnicamente, no puede fulminar al doctor Anthony Fauci y ni al resto de asesores científicos que no parecen dispuestos a seguir las consignas.

Por si fuera poco, su sobrina, Mary Trump, ha despachado 950.000 ejemplares en 24 horas del libro de memorias «Too much and never enough» (Demasiado y nunca suficiente: cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo), que edita Simon & Schuster. Se trata de un volumen devastador, donde la sobrina del presidente, psicóloga clínica e hija del difunto Fred Trump Jr., cuenta las presuntas vejaciones a las que Donald y el resto de sus hermanos habrían sometido al patriarca de la saga, Fred Trump, durante sus últimos días.

También relata la ferocidad con la que se comportaron con su hermano Fred III , entonces un bebé, tras morir el padre de Mary y Fred III. Fred Jr., hermano de Donald. Aunque la Casa Blanca trató de bloquear su salida al final la justicia franqueó el camino del libro. Su avasallador éxito editorial se suma al también reciente cosechado por John Bolton, ex consejero de seguridad nacional, que vendió cerca de un millón de copias en apenas una semana.

Todo sea que Stepien, su nuevo capitán, su nuevo director de campaña de apenas 42 años, que estuvo al lado del ex gobernador Chris Christie en Nueva Jersey hasta que éste lo despidió, y que ha conocido todos los sinsabores, sombras y luces de una presidencia avasalladora, le ayude a reencontrar su camino. No sería la primera vez que junto con Trump dinamitan las previsiones de las encuestas.