El conflicto Norte-Sur (también en la UE)

Pese al gran acuerdo sobre el montante y el reparto de los llamados fondos de reconstrucción tras el covid, la UE se ha estrellado con viejos estereotipos y una fiscalidad que nunca ha sido armonizada desde parámetros de igualdad

T. Nieto

Son dos maneras de ver y vivir la vida. Un Norte tradicionalmente cuna de la revolución industrial, que bebía ideológicamente del liberalismo y el protestantismo, y un Sur en el que la familia era la piedra angular sobre la que se construía una sociedad de raíz católica y más apegada a las tradiciones. Ahora, el coronavirus y la crisis sobrevenida ha puesto negro sobre blanco esas diferencias ancestrales. Los fondos de reconstrucción, su monto, su manera de distribuirlo –pese al acuerdo de última hora–, ha disparado las alarmas en las naciones del sur de Europa ante lo que consideran una falta de solidaridad, cercana a la usura, de los países del norte, mientras que los otros –en todo siempre hay dos puntos de vista–, siempre afirmaron que no están dispuestos a pagar los gastos de unas cigarras que abusan del gasto público y del endeudamiento. Luxemburgo y Holanda son, hoy por hoy, como nidos donde acuden las empresas para pagar pocos impuestos. Eso explica las cifras tan elevadas de beneficios empresariales que se registran en su territorio. La tasa que realmente pagan las empresas por sus beneficios está por debajo del 10%. Frente a ellos, un tipo del 35% en Francia, un 20% en Alemania, casi un 16% en España... Los Gobiernos del sur –o no tan al sur, pues también Alemania o Francia se ven perjudicadas por esas prácticas–, claman desde los organismos comunes, en Bruselas, para acabar con esas diferencias «nacionales». De ahí que sea tan urgente avanzar en la unidad de la UE trabajando en favor de una misma fiscalidad. Algo que en España conocemos muy bien con los derechos forales vasco y navarro. El tema de la igualdad fiscal en la Unión Europea es, insistimos, complicado. Como las decisiones se tienen que tomar por unanimidad, con que un solo país de los 27 se oponga, el tema termina en un cajón. Con todo, hay un artículo en los tratados de la UE que podría desatascar la situación: la fiscalidad no es competencia europea salvo que las diferentes leyes distorsionen el mercado único, que es lo que se supone que tiene que garantizar la Comisión. Demasiados intereses nacionales para un proyecto que sólo sobrevivirá si trabaja en ser más Europa. Ayer, de madrugada, volvimos a verlo.