Separan con éxito a dos gemelas unidas por el pecho

Las hermanas estaban unidas y compartían el hígado pero tenían extremidades, corazón y aparato digestivo propio

Sarabeth y Amelia Irwin nacieron conectadas -desde el pecho hasta el ombligo- y compartían un hígado, pero cada una tenía sus propios brazos, piernas, corazón y tracto digestivo. Eso facilitó la cirugía que ha permitido separarlas tras 11 horas de intervención en el quirófano y una veintena de profesionales implicados.

Phil y Alyson Irwin, de Petersburg, Michigan estaban ilusionados con el nacimiento de sus hijas y esperaban que en la resonancia de la semana 20 les revelaran el sexo. Sin embargo, lo que iba a ser una alegría se convirtió en un motivo de preocupación. La ecografía mostró que las hermanas estaban unidas y el obstetra les dijo que tenían que tomar una “decisión desafortunada”.

La pareja se negó a aborta y se pusieron en manos del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal de Michigan Medicine, donde la doctora Marjorie Treadwell, directora del centro, se reunió con ellos para decirles que debían estar preparados para el peor de los desenlaces.

A las 34 semanas, Alyson se sometió a una cesárea y pudo compartir un instante con sus dos hijas antes de que fueran trasladadas a la UCI de Neonatos, en la que estuvieron 85 días. Cuando se recuperaron, los médicos las comenzaron a preparar para la cirugía con terapia física y ocupacional.

Mientras tanto, más de dos docenas de médicos, enfermeras y especialistas ensayaron la operación, la primera de este tipo que se realiza en el estado. El equipo utilizó modelos impresos en 3D para ayudar a planificar la separación de su abdomen y su hígado compartido.

“Para todos en la sala, fue un momento muy emotivo y extraordinario cuando se hizo la última incisión para separar a estas niñas”, dijo George Mychaliska, especialista en cirugía pediátrica y fetal en el Hospital Infantil CS Mott, centro en el que fueron operadas. “Este fue un esfuerzo de equipo monumental que involucró a prácticamente todos los departamentos clínicos aquí y a un grupo que estaba increíblemente comprometido a colaborar de la manera más innovadora”, añadió.

Los equipos codificaron por colores sus gorros quirúrgicos para ayudar a determinar quién estaba trabajando en cada una de las gemela. “Todos reconocimos que de alguna manera, psicológicamente, esto podría ser traumático para estos pequeños pacientes porque toda su experiencia vital había sido junto a su gemela”, indicó Mychaliska. “Nuestra unidad de cuidados intensivos pediátricos preparó una habitación que podía apoyar a ambos para que se vieran cuando despertaran”.

“Sarabeth y Amelia son personas diferentes con sus propias actitudes y personalidades”, agregó la madre de las niñas. "Merecen vivir sus propias vidas. Siempre tendrán un vínculo fuerte, pero sabíamos que teníamos que darles la oportunidad de estar separados porque son personas separadas. Estamos agradecidos con los médicos que les dieron esa oportunidad ".

“La mejor sensación será poder sostenerlas, abrazarlas y acurrucarlas” por separado, concluyó.