Youssef, el joven que quiso ser un héroe y acabó detenido por terrorismo

Durante diez horas fue considerado sospechoso del ataque a las antiguas oficinas de Charlie Hebdo

Youssef entraba en su coche el pasado viernes a mediodía cuando unos gritos llamaron su atención. Fue entonces cuando pudo ver a un hombre, cuchillo en mano, correr hacia el metro y tirar el arma. Yousseff no se lo pensó y decidió perseguirle, sin sospechar ni un solo segundo que se trataba de terrorismo. Estaba viendo al atacante de las antiguas oficinas de “Charlie Hebdo” huyendo tras apuñalar a dos personas.

Tras una carrera por las escaleras del metro, se encontró cara a cara con Ali H. con las manos y la ropa llenas de sangre. ¿Qué has hecho?, le increpó. El asaltante lo apuntó con un cúter. “Me dijo algo, pero no le entendí, creo que no hablaba francés, estaba extrañamente calmado”, explicaría después Yousseff. El terrorista se metió en el vagón en dirección a la Bastilla, donde fue detenido poco después.

Youssef salió de la estación de metro y le explicó a un policía lo que acababa de vivir. Consideró que debía acudir a la comisaría a relatar lo que en ese momento cree que fue una agresión “ordinaria”. Y ahí comenzó su pesadilla. Las imágenes de vigilancia del metro le mostraban junto al terrorista, hablando con él, y la policía le consideró sospechoso porque dedujo que se conocían. Eso es de hecho lo que recogieron los medios: detenidos dos sospechosos del ataque.

“Me llevaron al metro. Me pidieron que mirara en dirección a las cámaras para captar mi retrato (...) Luego me esposaron. Escucho a uno susurrar: Lo atrapamos‘. Le respondí: ¡No me atrapaste en absoluto, fui yo quien vino a testificar!’”. Y así fue cómo este obrero de la construcción, argelino de 33 años, diez años viviendo en Francia, se encontró detenido durante diez horas.

Su abogada, en declaraciones a medios franceses, explica la “dolorosa” experiencia de su cliente. Como sospechoso de terrorismo, estuvo esposado y con los ojos vendados en una celda. Su fotografía empezó a hacerse pública. Él, que creía que lo iban a tratar como un héroe, empezó a sentir miedo. Diez horas de miedo, hasta que lo soltaron sin cargos en la madrugada del viernes al sábado.

Ahora, aclarada su intervención, hasta el presidente francés Macron le ha felicitado por su heroicidad. Y Yousseff espera que esto le sirva para obtener la nacionalidad francesa.