A juicio una anestesista alcohólica por la muerte de una parturienta

Helga Wauters bebía vodka durante su guardia y ya había sido despedida de otros hospitales por mala praxis

Hace seis años Xynthia Hawke murió cuatro días después del nacimiento de su hijo, en la maternidad francesa de Orthez. La anestesista belga Helga Wauters comparece hoy ante un tribunal por “homicidio involuntario agravado”.

26 de septiembre de 2014. Xynthia Hawke, una joven inglesa de 28 años se pone de parto. La anestesista Helga Wauters le pone la epidural. Llegan las dificultades, el ginecólogo trata de sacar al niño con ventosas, en vano. Y opta por practicar una cesárea, bajo anestesia general. Nace Isaac, pero Xynthia empieza a morir. “Me duele”, dice repetidas veces en su lengua materna, mientras vomita y se retuerce de dolor. El equipo médico que la atiende empieza a entrar en pánico. Algo va mal.

La investigación posterior revelará Helga Wauters había bebido a diario durante varios años y que se iba al trabajo con una botella pequeña que contenía una mezcla de agua y vodka. La investigación también revelará que el 26 de septiembre Helga había estado bebiendo por la mañana, al mediodía y al comienzo de la noche. Puso la epidural y después estuvo tomando un vino con unos amigos, estando de guardia. Y después la llamaron para la anestesia general. La investigación revelará finalmente que la anestesista intubó a su paciente en el esófago en lugar de en la tráquea y que no se dio cuenta de la parada cardíaca que sufrió la joven.

Xynthia murió cuatro días después.

No era la primera vez que Helga Wauters hacía mal su trabajo. Pero la clínica no lo sabía. Nacida el 16 de julio de 1969 en Bruselas de padre belga y madre alemana, empezó a trabajar en el Hospital Bracops de Anderlecht (Bélgica). Allí conoció a Marianne B., una enfermera que se convirtió en su pareja y que, en 2005, dio a luz a mellizos. Después del nacimiento, la relación entre las dos mujeres se deteriora y termina. Marianne B. afirma que Helga Wauters desapareció de la vida de los niños. Los padres de la anestesista aseguran por el contrario que su hija sufría por no poder estar con sus hijos, según ellos, monopolizados por su exnovia. En 2009 y luego en 2010, Helga ingresó en un hospital psiquiátrico y de desintoxicación por alcoholismo.

En 2011 se despide del hospital de Bracops y en diciembre de 2012 comienza a trabajar en otro hospital belga. Hospital que la despide tres meses después por falta grave. tras llegar borracha a atender una cesárea. Se repite casi lo mismo en otro hospital poco más de un año después: no logra colocar una epidural y en los vestuarios su jefe nota su aliento con olor a alcohol.

El 12 de septiembre de 2014 firma con la clínica Labat, que desconoce sus antecedentes. Diez días más tarde prescribe un medicamento equivocado que empeora el estado del paciente y le provoca la muerte. Varios de sus colegas la ven tambalearse en la habitación. No responde al teléfono estando de guardia el 24,. La clínica decide prescindir de sus servicios. Tarde. Tres días tarde. Tres días después del parto de Xynthia Hawke.

Hoy Helga se enfrenta al juicio y a una posible condena de cinco años. Solo ha estado sobria durante su detención. El psiquiatra que la examinó concluyó que tiene un “trastorno de alcoholismo crónico”, pero no un “trastorno psíquico o neuropsíquico que pueda haber dañado su juicio”.