Análisis: los musulmanes deben colaborar

Su implicación en la lucha contra el yihadismo resulta fundamental

Francia lleva cinco años de presión yihadista con múltiples atentados. ¿Está perdiendo la batalla?

No. Cuando se producen atentados en un corto espacio de tiempo, como ha ocurrido estas semanas, puede dar la sensación de que se pierde la «guerra». Las Fuerzas de Seguridad galas han evitado numeras acciones terroristas en los últimos tiempos. Lo que ocurre es que un asesinato tan impactante como el Samuel Paty deja noqueada a la sociedad, que interioriza una sensación de inseguridad y tremenda indefensión

¿Qué está fallando en términos de seguridad?

La red de seguridad francesa tiene controlados a 800 individuos como potenciales terroristas islamistas. Se está haciendo un gran esfuerzo, pero queda claro que no es suficiente. Se deberían arbitrar, dentro del marco de la ley, medidas contundentes y de aplicación inmediata, como las expulsiones de los divulgadores del odio, cierre de locales sospechosos de hacer apología el yihadismo, etcétera; compatibles con otras a dinamizar en los centros educativos. Quien no acepte los valores de la República no puede beneficiarse de ella; y quienes han sido acogidos con tanta generosidad en territorio galo, deben aceptar la legalidad y no tratar de imponer una, según sus creencias.

El último atentado se ha producido en las puertas de una escuela y ha golpeado a la comunidad educativa. ¿Cuáles son las implicaciones estratégicas?

Va a haber un antes y un después. Nadie puede ser salvajemente asesinado por ejercer la libertad de expresión y enseñar a sus alumnos a que la practiquen. No se pueden tolerar las presiones, mediáticas y directas, sobre un centro educativo para que se expulse a un profesor. Si los musulmanes de turno se sentían ofendidos por algo, en vez de difundir que el docente era un blasfemo, que era tanto como condenarle a muerte, deberían haber acudido a las autoridades a denunciar los hechos. Estos comportamientos, impregnadas de esa terrible sutileza que supone la existencia de unas bandas yihadistas al acecho, no se pueden tolerar.

¿Qué papel pueden jugar los musulmanes contra el terrorismo en Francia?

Fundamental y todo parece indicar que no lo ejercen del todo. Los imanes tienen una autoridad moral para explicar de forma contundente que quienes matan y causan destrucción en nombre de Alá forman parte del mal, son reos, por así decirlo, del infierno. No se trata de un asunto entre creyentes e infieles.

¿Cuál debe ser la respuesta?

Dura y equilibrada a la vez. Una gran potencia como es Francia tiene capacidad de respuesta, no sólo en el interior sino también en el exterior. El enemigo está dentro, sin duda, pero es dinamizado en gran parte desde el exterior. Se reforzará la estrategia antiterrorista en todos los frentes y el margen de tolerancia cero. Habrá que esperar acontecimientos.