Más solos tras el Brexit

A woman walks past a caricature of Britain's Prime Minister Boris Johnson in the boarded up window of a closed pub in Manchester, Britain, November 10, 2020. REUTERS/Phil Noble NO RESALES. NO ARCHIVES.PHIL NOBLEREUTERS

El triunfo de Joe Biden en su carrera a la Presidencia de los Estados Unidos producirá consecuencias, de mayor o menos calado, en muchas partes del mundo, lo que no significa que dará lugar a un giro radical de la política exterior estadounidense en sus componentes esenciales. Desde luego, las autoridades británicas, en la línea política que siguen desde hace tiempo, sentirán los efectos de la elección del líder de los demócratas y esto repercutirá en la mayor o menor firmeza de las posiciones para cerrar definitivamente el abandono de la Unión Europea, y en qué condiciones, por parte del Reino Unido y, sobre todo, fijar los aspectos de la nueva relación. Lo que sentirá el Gobierno británico será la ausencia de un aliado tan incondicional como tenía y que, además, le animaba a no seguir en el proyecto común europeo abriendo de par en par las puertas para un acuerdo comercial entre Estado Unidos y el Reino Unido que, hasta ahora, no se ha plasmado.

Las actuales negociaciones británicas con la Unión Europea no culminarán solo con base en este hecho pero un sentimiento de cierta orfandad cubrirá el quehacer de los británicos en el proceso negociador. La Unión Europea debe mantenerse firme y realizar únicamente aquellas concesiones y otorgar aquellas ventajas que resulten aceptables en defensa de los intereses europeos, sabiendo que la descarrilada política exterior británica ha perdido uno de sus principales aliados. La derrota de Donald Trump tiene quizá un impacto más sicológico que real respecto al futuro que se acuerde en la relación entre el Reino Unido y la Unión Europea, sin embargo, la política internacional está adornada y se decide, en ocasiones, sobre la base de realidades no tangibles. A la Unión Europea no le interesa llegar a un “no acuerdo” con Gran Bretaña y las autoridades de Londres, a pesar de algunas declaraciones, tampoco optarán por esta vía. Es más que probable que se logre un acuerdo definitivo y satisfactorio para ambas partes, pero entretanto los negociadores europeos no deben perder de vista aquello que les fortalece.