¿Está abrazando Alemania la estrategia de una “covid cero”?

Países asiáticos como Australia y Vietnam han tenido éxito con duras restricciones y aislamientos prolongados. En Europa ningún país se ha atrevido a imponer una ruta tan radical

Angela Merkel habla con el epidemiólogo Karl Lauterbach en el parlamento alemán
Angela Merkel habla con el epidemiólogo Karl Lauterbach en el parlamento alemán FOTO: CLEMENS BILAN EFE

La canciller alemana, Angela Merkel, ha anunciado hoy que las restricciones impuestas para frenar la propagación del coronavirus -que se han extendido hasta el 7 de marzo- no se mantendrán un día más de lo necesario. En declaraciones a la cámara baja del Parlamento del Bundestag, dijo que entendía la soledad y la frustración de la gente por ver restringidas sus libertades, pero que las restricciones aún son necesarias debido al riesgo que representan las nuevas variantes del virus.

Actualmente Alemania presenta un nivel de incidencia 68 infectados por cada 100.000 habitantes, casi 500 menos que España. Su estrategia difiere en buena medida de la que ha adoptado en nuestro país, donde ya hay voces autorizadas que hablan de relajar las restricciones tras reducirse el índice de contagios en los últimos días. El gobierno de Merkel quiere mantener las limitaciones a pesar de haber logrado una reducción significativa en los contagios. Ahora bien, ¿quiere Alemania poner en práctica la llamada estrategia de Covid Cero? “No creo que el ir y venir -abrir y luego cerrar de nuevo- traiga más previsibilidad para la gente que esperar unos días más”, ha asegurado Merkel este jueves.

La Covid Cero se ha aplicado con éxito en países como Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Vietnam o Nueva Zelanda, un éxito que muchos atribuyen al cierre de fronteras, rastreo y riguroso distanciamiento social. LA Covid Cero consiste en mantener la transmisión del virus a niveles residuales e incluso eliminarlo en grandes zonas geográficas. Así se conseguiría identificar y trazar las cadenas de transmisión con mucha mayor efectividad y gestionar los brotes. Los expertos llaman a este proceso “Búsqueda, Test, Trazado y Aislamiento con Apoyo” (BTTAA).

En Alemania y Austria surgió a finales de 2020 un movimiento que lanzó la petición “ZeroCovid”, que ya va camino de los 100.000 firmas. Sus impulsores explicaban que en lugar de tratar de “aplanar la curva” de la infección, el objetivo “radical” debería ser llegar a cero contagios, para lo cual se requiere, según manifestaban en un documento que logró miles de firmas, un “cierre adecuado de la economía”.

Entre los impulsores de esta iniciativa figuraban médicos, intelectuales y activistas, que se inspiraron en la campaña “End Coronavirus” surgida en Reino Unido el año pasado con un mensaje rotundo: hay que romper la ola mediante estrictas restricciones para esquivar una tercera ola con “pruebas, rastreo de contactos y aislamiento”. En diciembre, varios cientos de científicos de renombre abogaron por esta estrategia en la revista médica The Lancet.

Necesitamos un cambio radical de estrategia: no una continuación controlada de la pandemia, sino su fin”, sostienen sus defensores, quienes añaden que “las medidas no pueden ser efectivas si solo se enfocan en el ocio y excluyen el trabajo”. En su petición, piden también seguridad financiera para las personas que se quedan en casa, si bien se aboga por “un paquete de ayuda integral para todos”.

Las primeras quejas contra la medidas de Merkel para prolongar las restricciones en Alemania -cuya economía se contrajo un 5% el año pasado- han venido de los empresarios. “Los políticos están dejando a la industria en la estacada”, dijo Andrea Belegante, del grupo BdS, que representa al sector de los restaurantes y catering. “Nuevamente no hay perspectivas, no hay pasos concretos hacia una estrategia de apertura, nuevamente solo un aplazamiento sin perspectivas hasta principios de marzo”, lamentó.

Según el acuerdo alcanzado el miércoles, las peluquerías podrán reabrir a partir del 1 de marzo, pero se ha estrechado el umbral para una reapertura gradual del resto de la economía: una tasa de infección de no más de 35 casos nuevos por cada 100.000 habitantes. En las últimas horas, Merkel ha entonado el mea culpa al decir que Alemania no actuó lo suficientemente rápido en el otoño pasado para evitar un segundo aumento en las infecciones por coronavirus. “No cerramos la vida pública lo suficientemente temprano o lo suficientemente sistemáticamente en medio de señales de una segunda ola y advertencias de varios científicos”, dijo a los legisladores el jueves.

Las nuevas mutaciones

Además, la canciller volvió a alertar de las mutaciones de coronavirus -la británica, la sudafricana y la brasileña- “notablemente más agresivas” y presentes ya en el país, y consideró que “tarde o temprano se impondrán y desplazarán al virus original” , como ya ha ocurrido en otros países europeos, con consecuencias “dramáticas”.

En Francia, como en todos los países europeos, se apostó por convivir con el virus hasta que las vacunas se hayan extendido a casi toda la población. En el país galo algunos se preguntan ahora si no es demasiado tarde para implantar la exitosa experiencia de los citados países asiáticos. El epidemiólogo Antoine Flahault, asegura que “cambié a favor de la estrategia Covid Cero cuando me di cuenta de que no podríamos vacunar a toda la población al final del verano”.

El epidemiólogo Mahmoud Zureik, por contra, no ve viable este planteamiento: “Covid Cero es una estrategia ideal en teoría, pero no creo que sea factible en Francia o en Europa. Ha funcionado bien en países con geografía muy particular, como Nueva Zelanda, o en países que se han utilizado y preparado durante veinte años para luchar contra este tipo de epidemias, sobre todo en Asia, o por tanto poco democráticas“.

En el artículo en The Lancet del pasado diciembre, los expertos aseguraban: “Con fronteras abiertas en toda Europa, un solo país no puede mantener bajo el número de casos de Covid-19. La acción conjunta y los objetivos comunes entre países son, por tanto, imprescindibles “.