Rusia y sus constantes violaciones del espacio aéreo en el Báltico sin plan de vuelo y con el transpondedor apagado

Moscú no cumple con las reglas del juego. Los cazas españoles han llegado a interceptar media docena de aviones de Rusia no identificados en un solo mes

Un caza Sukhoi Su-30SM durante un vuelo de demostración en la exhibición aérea MAKS 2017 en Zhukovsky, a las afueras de Moscú
Un caza Sukhoi Su-30SM durante un vuelo de demostración en la exhibición aérea MAKS 2017 en Zhukovsky, a las afueras de MoscúSERGEI KARPUKHINREUTERS

Las Fuerzas Armadas lituanas explicaron hoy que son frecuentes los incidentes con cazas rusos como el que forzó la interrupción hoy de la visita del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a la base de la OTAN en Siauliai.

La aproximación no prevista de dos cazas rusos Su-24 no identificados al espacio aéreo lituano provocó este jueves la suspensión temporal de un discurso de Sánchez en la base donde está estacionada la patrulla aérea de la OTAN para los países bálticos que vigila este tipo de hechos.

Los dos aviones viajaban del exclave ruso de Kaliningrado, entre Polonia y Lituania, sobre el mar Báltico, hacia el resto de su país el acceso marítimo por San Petersburgo. Ambos aparatos no habían comunicado su ruta de vuelo, no tenían encendidos sus sistemas para dar a conocer su posición (transpondedores) y no respondían a las comunicaciones desde tierra.

Y es que es muy habitual que las aeronaves de la Fuerza Rusa no cumplan con las reglas del juego, es decir, intentan entrar en el espacio aéreo comunitario con el transpondedor apagado y sin plan de vuelo o no contestan a los mensajes por radio. Sólo en junio, los aviones de la OTAN en los bálticos tuvieron que realizar en quince ocasiones operaciones de acompañamiento, como se denomina a los vuelos de emergencia para identificar y escoltar a los aviones que se acercan al espacio aéreo de la alianza sin avisar. En mayo fueron tres.

En 2020, las fuerzas aéreas de la OTAN se movilizaron en más de 400 ocasiones para interceptar aviones desconocidos, la mayor parte de ellos de Rusia, que se acercaban al espacio aéreo de la Alianza. Los aviones suelen sobrevolar el mar Báltico y no se comunican con las torres de control de los aeropuertos civiles. A veces a los militares españoles les toca intervenir hasta dos veces al día.

La presencia de cazas españoles protegiendo el espacio aéreo de los países bálticos de las injerencias rusas es ya casi una tradición anual en lo que a operaciones en el exterior se refiere. Los aeronaves de nuestro país han llegado a interceptar media docena de aeronaves rusas que volaban sin identificar en un solo mes.

Rusia sistemáticamente busca el límite de las fronteras europeas. Desde el Ministerio ruso de Defensa han asegurado en múltiples ocasiones que todos los vuelos de los aviones militares de su país se realizan sobre aguas neutrales, de acuerdo con las leyes internacionales de uso del espacio aéreo.

Las patrullas aéreas de la OTAN sobre los países bálticos comenzaron en 2004 y se ampliaron en 2014 (con una segunda base en Emari, Estonia) a petición de Estonia, Letonia y Lituania, que querían una mayor protección frente a lo que entendían como una creciente agresividad por parte de Rusia.