La riada de la muerte golpea a Alemania

Más de cien muertos, 1.300 desaparecidos y pueblos devastados a consecuencia de las mayores inundaciones en tres décadas

Thumbnail

El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier dejaba hoy muy claro al país la razón de las dramáticas inundaciones que han destrozado decenas de pueblos en el suroeste alemán: “Solo si tomamos la lucha contra el cambio climático en serio vamos a poder mantener a raya acontecimientos climáticos extremos como el que estamos viviendo ahora”. Y es que han llegado a caer 250 litros por metro cuadrado durante varios días en unas inundaciones que desde hacía dos décadas no se daban en julio y desde hacía tres no eran tan copiosas.

La marea de agua de los diferentes afluentes del río Rin se ha llevado por delante la vida de más de cien personas y varios cientos permanecen desaparecidas entre la violenta masa de agua y los escombros que ha dejado a su paso. Las cifras bailan desde el miércoles, cuando comenzó la tragedia, después de que durante varios días la lluvia no cesase de caer en un radio que ha afectado a los estados de Renania-Palatinado, Renania del Norte-Westfalia, así como Baden-Württemberg el viernes. En la frontera, también hubo zonas de Bélgica y de Países Bajos que han resultado inundadas.

Durante la noche del miércoles al jueves, la televisión pública alemana cometió un error similar a la catástrofe que tenía lugar en las mencionadas regiones: en lugar de alertar a la población, la televisión y la radio emitieron programas de entretenimiento y un documental. La crítica no ha tardado en llegar y ha suscitado una ola de indignación en todo el país que le echa en cara al canal no haber avisado a los ciudadanos de que no transitasen con el coche por la carretera, de que se pusieran a resguardo y en lugares elevados ante las noticias que iban llegando de desbordamientos de ríos y que, según critican, podrían haber salvado alguna vida.

El pueblo de Schuld ha vivido una auténtica pesadilla, después de que el agua se llevase por delante casas y el lugar resultase aislado del exterior por las masas de agua. Además de los fallecidos y de los desaparecidos que siguen siendo buscados, el viernes se rompió una gran tubería que transportaba gas. Unas 200.000 personas permanecían no solo allí, sino en toda la zona afectada por el temporal, sin electricidad ni cobertura. El viernes eran aún 100.000. Es por ello que en un primer lugar las autoridades comunicaron unos 1.300 desaparecidos, pero tras los rescates, la cifra bajó a varios cientos de personas cuyo paradero sigue siendo un interrogante y cada hora que pasa predice una nueva tragedia. Durante los rescates han fallecido al menos dos bomberos y un policía, arrastrados por la corriente.

El drama ha afectado a algunas localidades más que a otras. En el pueblo de Sinzig en Renania-Palatinado murieron doce personas con demencia en una residencia. “El agua se coló en cuestión de minutos hasta el techo de la planta baja”, explicaba el responsable de la instalación. Solo uno de los residentes pudo ser salvado por el vigilante de seguridad. El viernes según muestran medios locales aún había una masa de lodo de tres metros de alto cubriendo toda la parte baja del edificio.

En la ciudad de Erftstadt, cerca de Colonia, la tierra se abrió en dos y se formaron varios agujeros, varias casas se derrumbaron completamente y una parte del castillo del pueblo también. Los residentes eran rescatados en lanchas motoras. Una parte de la autopista que conecta a la localidad también se derrumbó en uno de los agujeros mientras se producía un escape de gas que al parecer ha complicado aún más los trabajos de rescate.

El Ministerio de Defensa declaró la situación de alarma y ha enviado unos 850 soldados a la zona, ya que muchas de las carreteras se han visto afectadas, así como las vías de los trenes e incluso puentes. Los soldados y los bomberos llegaban a las zonas más incomunicadas con tanques acuáticos y helicópteros a salvar a los residentes, que en varios pueblos han pasado la noche esperando el rescate en los tejados de las casas en medio de la masa de agua que corría a su alrededor. El coste de los destrozos es incalculable por el momento y se cree que será la semana que viene cuando se pueda hacer balance, pero se parte de que serán decenas de miles de millones de euros en destrozos.

La catástrofe natural, la mayor de las últimas décadas, llega en un momento en el que Alemania se prepara para las elecciones al Bundestag el próximo septiembre. El partido de la canciller Angela Merkel, que ya no se presentará, se había recuperado bastante en las últimas semanas con la buena marcha de la campaña de vacunación en el país y la baja incidencia de la pandemia gracias a la estrategia de test masivos gratuitos. El partido verde, que hace unos meses incluso salía ganador en las encuestas ha bajado aún más tras la escandalización de aspectos biográficos de su candidata. Sin embargo, el tema de la lucha contra el cambio climático es sin duda su tema estrella y los analistas creen que este aviso de la naturaleza, que el propio presidente ha remarcado, podría darles fuelle. Ahora bien, la CDU, a diferencia de otros partidos conservadores europeos, lleva mucho tiempo con la estrategia de la “Energiewende”, el cambio para abandonar los combustibles fósiles y el clima ocupa a prácticamente todos los partidos, salvo la ultraderecha de AfD.