“Por primera vez en más de 16 años, existe la posibilidad real de una coalición de centro-izquierda”

El experto Dominic Schwickert analiza para LA RAZÓN las prioridades de los alemanes en las urnas durante estas elecciones de Alemania

La candidata de Los Verdes, Annalena Baerbock, y el candidato de SPD, Olaf Scholz
La candidata de Los Verdes, Annalena Baerbock, y el candidato de SPD, Olaf ScholzFILIP SINGEREFE

-¿Han votado los alemanes por el candidato más parecido a Angela Merkel?

Absolutamente, sí. Angela Merkel tuvo un gran éxito al atraer a un amplio conjunto de votantes y sigue siendo muy popular; si se hubiera presentado de nuevo, probablemente hubiera ganado las elecciones. Por eso, como regla general, parece que el candidato que más se identifique con el legado de Merkel y coincida con su estilo político tiene más posibilidades de ganar. Y Scholz tiene el impulso de ser el Merkel 2.0 más convincente.

Scholz ha cultivado de algún modo el estilo de Merkel al mostrarse tranquilo, soberano, seguro en los debates y también al presentarse como un sucesor experimentado, familiar y razonable. Y en lo que respecta a un cambio de dirección: Alemania es un país con una imagen propia progresista y liberal, pero el apetito por el cambio es limitado. Se puede denominar «paradoja progresista». Los alemanes no aprecian un cambio político radical, sino más bien una «modesta adaptación» a las nuevas realidades. Eso es lo que defendía Merkel, y eso es lo que también encarna perfectamente Scholz. Ambos son políticos centristas, pragmáticos y sin complejos.

-Scholz mantiene una ligera ventaja para ser el nuevo canciller. ¿Cuál ha sido la clave de su éxito?

En primer lugar, Scholz es una figura nacional en Alemania desde hace dos décadas, considerado en general como el más experimentado de los tres candidatos en activo. Fue ministro de Trabajo en un gobierno anterior de Merkel, alcalde de Hamburgo y, más recientemente, desde 2018, ministro de Finanzas de Alemania y vicecanciller en el cuarto mandato de Merkel. Parte de su éxito es que Scholz logró algo que los socialdemócratas alemanes no han visto en años: un partido unificado. El SPD designó a Olaf Scholz como su candidato muy pronto en 2020, lo que permitió poner en marcha una campaña bien gestionada y hecha a medida en torno a su candidato. La campaña del SPD se centró por completo en torno a Scholz, lo posicionó no solo como «Merkel 2.0», sino también como un «Hombre con un plan». Ha prometido un comienzo fresco, pero bien pensado, para Alemania.

En general, Scholz ha basado su campaña en tres temas principales: «respeto», «un programa político para la década de 2020» y «una nueva política europea». En su programa interno ha destacado constantemente estas tres promesas que han resonado mucho en el electorado alemán: una subida del salario mínimo, pensiones estables, la construcción de 400.000 viviendas al año. También el eslogan de la campaña «Scholz packt dasan» (Scholz hace las cosas) tuvo su efecto y se percibió como coherente a su perfil. Su trayectoria como vicecanciller le dio el tipo de credibilidad nacional e internacional –por ejemplo, su lucha por un tipo mínimo de impuesto de sociedades a nivel mundial que Scholz ha contribuido en gran medida a poner en marcha–. Por supuesto, también había factores externos en juego: Las tensiones y fricciones dentro de la CDU post-Merkel sobre quién debería liderar el partido y convertirse en el candidato de los conservadores a la cancillería, lo que ha damnificado mucho a Laschet.

-Alemania se encamina hacia una coalición tripartita...

Por primera vez en más de 16 años existe la posibilidad real de una coalición de centro-izquierda, concretamente liderada por el SPD junto con los Verdes. Es probable que se necesite un tercer partido para asegurar la mayoría. Por lo tanto, los liberales (FDP), económicamente liberales y de libre mercado, serán el segundo partido rey y es muy probable que acaben formando una coalición de tipo semáforo. Mientras que el FDP, el SPD y los Verdes podrían estar de acuerdo en grandes inversiones en infraestructuras, clima y digitalización, podría haber conflictos internos en términos de impuestos más altos, más gasto estatal y, en el aumento de la deuda.

-¿Cómo afrontará la UE la salida de una figura tan importante como Merkel?

Merkel ha sido la jefa de Estado más longeva y experimentada de Europa y no puede ser sustituida inmediatamente por ningún sucesor alemán. Pero estoy seguro de que Olaf Scholz quiere llenar rápidamente ese vacío de liderazgo que deja Merkel. En general, es muy probable que el próximo canciller no cambie por completo las políticas alemanas, ya que la estabilidad es una de las principales prioridades de todos los gobiernos alemanes de centro. Por lo tanto, no habrá cambios políticos de gran alcance, sino más bien una reevaluación de las prioridades. Por ejemplo, puede haber un enfoque ligeramente diferente de la política financiera de la UE. El SPD y los Verdes, como parte de una nueva coalición de semáforos, serán más abiertos y prácticos en este sentido: Están abiertos a gastar dinero también a nivel europeo, en forma de más fondos respaldados por la UE para invertir en el Green Deal y especialmente en los países más débiles.

En general, Alemania podría iniciar un cambio en el debate económico, que resuena con las declaraciones de Joe Biden de que “la economía del goteo nunca ha funcionado y es hora de hacer crecer la economía desde abajo hacia arriba y desde el centro hacia afuera”. Lo que está claro es que habrá elecciones presidenciales en Francia, por lo que veremos un tiempo de transición en los próximos 12-18 meses con efecto en la política de la UE. Pero si Macron tiene éxito, preveo que habrá nuevas iniciativas lanzadas por ambos gobiernos con respecto a la reforma de la UE. Como recordamos, la demanda de Macron de una profundización de la UE, por ejemplo creando un ministro de finanzas de la eurozona, no fue respondida por la señora Merkel. Dentro de la comunidad progresista se ve como una oportunidad masivamente perdida que Macron exigiera una nueva visión en 2017 y Merkel ni siquiera reacciona a esta oferta y dejará de lado este impulso. Tenemos la esperanza de que un nuevo gobierno alemán de centro-izquierda presente nuevas ideas que puedan provocar un cambio real en la arquitectura de la UE.

Dominic Schwickert es director ejecutivo del thinktank independiente con sede en Berlín “Das Progressive Zentrum”.