Política

Estados Unidos

Ahora el debate de la inmigración

La Razón
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Barack Husein Obama llegó al poder con un programa sustancialmente diferente al de su predecesor en muchos sentidos, pero si uno destaca sobre los demás, es la gestión de la guerra contra el terror. El islamismo era una cuestión «policial» (el actual secretario de Estado, John Kerry, dixit ), y la maquinaria del Estado está para cosas importantes, como el coche eléctrico o las energías renovables.

Hoy Estados Unidos es un país en el que hay que desnudar a los bebés en los aeropuertos y donde se encierra a los que suben los tráileres de los estrenos a YouTube, pero donde no se investiga a un musulmán de origen checheno que era sospechoso hace ya dos años.

Según Interior, Dzhojar A. Tsarnaev, el sospechoso de 19 años detenido el viernes, llegó a Estados Unidos en 2002 y se quedó bajo asilo a petición de su padre. Tamerlan Tsarnaev, su hermano de 26 años abatido el viernes, llegó por aquel entonces, pero solicitó el asilo en 2005.

Dado que hace nada Dzhojar era un porrero aficionado al porno y Tamerlan no asistía a la mezquita con regularidad hasta hace unos años, está claro que la radicalización no formaba parte de su equipaje cuando abandonaron el sur de Rusia. No llegaron siendo unos radicales sino que se radicalizaron en suelo estadounidense.

La conexión entre los atentados y la inmigración es tenue, como poco. Y sin embargo, es un regalo al presidente Obama, el revulsivo que le ayudará a exorcizar el fracaso de su legislación armamentística hace unos días. Durante las últimas semanas, los partidarios del mamotreto de 844 folios que se hace pasar por reforma migratoria, se enfrentaron a la dura tarea de responder a cuestiones como los mecanismos de deportación y la extradición, la seguridad fronteriza o las vías de regularización y nacionalidad. Tenían que hacerlo, además, antes de las seis próximas semanas, plazo del trámite de aprobación.

Los atentados de Boston ofrecen a Obama la posibilidad de borrarlo todo de un plumazo en sólo ocho palabras: la reforma es necesaria por motivos de seguridad. Es evidente que la reforma de la inmigración debe incorporar lo que ha salido a la luz de los sospechosos de los atentados de Boston. Es también evidente que en su afán por mencionar la palabra «Boston» cuanto se pueda, se mezclan la churras con las merinas: el islamismo no es un asunto policial. Quedan seis semanas para sacar adelante la reforma. Este 2013, Massachusetts acude a las urnas en unas elecciones extraordinarias convocadas tras la marcha de John Kerry al Departamento de Estado. Dentro de poco más de un año se celebrarán las elecciones al Senado.

Como dice su amigo íntimo, discípulo aventajado, ex jefe de gabinete de la Casa Blanca y actual edil de Chicago, Rahm Emanuel, nunca hay que desperdiciar una crisis.