Amnistía Internacional critica a Hungría por su actitud con los refugiados y pide a Europa que actúe

Junto a ACNUR, la ONG ha denunciado el maltrato sufrido por los inmigrantes en la frontera entre Serbia y Croacia

AI critica la entrada en vigor ayer de una ley que permite las devoluciones en caliente de inmigrantes detenidos a ocho kilómetros de la frontera.

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este miércoles que las distintas políticas que Hungría está llevando a cabo respecto a los refugiados han contribuido a "prolongar su sufrimiento"y ha pedido a la Comisión Europea que actúe al respecto. También ha recibido críticas del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). "La organización pide a la Comisión Europea que use todos los medios necesarios para asegurar que el país (Hungría) cumple con todas sus obligaciones de respetar y proteger los derechos de los refugiados e inmigrantes bajo el derecho de la Unión Europea", ha pedido la ONG.

En un comunicado, ha denunciado que las autoridades húngaras sólo aceptan entre 15 y 20 solicitudes de asilo al día, lo que según la organización supone también negarles el tratamiento y unas condiciones favorables para los cientos de personas que se encuentran ahí. Además, la ONG ha asegurado que la mayoría de las personas que esperan en la frontera normalmente no disponen de información sobre cómo solicitar el asilo. Por su parte, el Gobierno húngaro ha declarado que las medidas están dentro del marco de la legislación europea así como los protocolos húngaros de admisión. Aun así, la mayoría de las solicitudes de asilo son rechazadas porque Serbia está considerado un país seguro.

«Criminalización de los refugiados»

Entre el 15 de septiembre de 2015 y el 26 de junio de 2016, el tribunal de la ciudad de Szeged, en la frontera con Serbia, ha declarado culpables a alrededor de 2.700 inmigrantes por haber cruzado la frontera de manera irregular o por haber provocado daños en la valla. AI ha asegurado que la mayoría de estos casos se han resuelto con una orden de expulsión y con la prohibición de volver a entrar el país y ha criticado la "criminalización de los refugidados". Además, ha subrayado que en la Convención de los Refugiados se establece que ninguna persona puede enfrentarse a delitos por cruzar una frontera para buscar asilo. También ha denunciado el abuso de la fuerza por parte de la Policía húngara y el uso de gases lacrimógenos y agua a presión para disuadir a los refugiados de acercarse a la frontera, algo que la ONU ha asegurado va en contra de los Derechos Humanos.

Por último, la ONG ha sostenido que los esfuerzos de Hungría no suponen una solución al problema sino que simplemente lo quita de sus puertas. "La determinación de Hungría para evadir sus responsabilidades con los refugiados solo está sirviendo para cambiar las rutas que usan para llegar a la Unión Europea y con ello se incrementan los riesgos a los que se enfrentan".