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Tianjin desborda al Gobierno chino

Pekín clausura webs «críticas», oculta información y se niega a contactar con las familias de los 95 desaparecidos. El Tribunal Supremo abre una investigación

95 personas han desaparecido en Tianjin
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Pekín clausura webs «críticas», oculta información y se niega a contactar con las familias de los 95 desaparecidos. El Tribunal Supremo abre una investigación

La cantidad de incógnitas que rodean uno de los peores accidentes industriales de los últimos años en China está haciendo mella en los familiares de los todavía 95 desaparecidos, que se quejan de no recibir información del Gobierno. «Lo que sé es por lo que he visto en televisión. Hasta ahora nadie ha contactado conmigo», manifestaba a la CNN la madre del joven de 18 años Liu Zhiqiao, uno de los 85 bomberos desaparecidos del Grupo 5 del Departamento de Bomberos del Puerto de Tianjin. Como ella, decenas de padres volvieron a alzar su voz ayer en la rueda de prensa oficial para pedir transparencia sin recibir contestación alguna.

El miércoles por la noche un incendio provocó dos fuertes explosiones, similares a la detonación de 3 y 21 toneladas de dinamita, en unos contenedores del puerto de Tianjin, a unos 150 km de Pekín. El tremendo cráter que dejó una de las deflagraciones mostraba las dimensiones de un accidente en el que, hasta el momento, 112 personas han fallecido y 721 han sido hospitalizadas. Una de las preguntas que sobrevuela es qué tipo de productos había en los contenedores. Las informaciones señalaban que los bomberos que llegaron primero, desconocedores de lo allí almacenado, trataron de sofocar las llamas con agua, algo que provocó una reacción química que originó grandes bolas de fuego. Todo apunta a que ésta sea la causa de que haya tantos entre las víctimas y los desaparecidos.

Fue ayer cuando Shi Luze, jefe de estado de la Región Militar de Pekín, confirmó la presencia de centenares de toneladas de cianuro de sodio, una sustancia altamente tóxica que, según dijo, estaba guardada en dos lugares del almacén. Los equipos de especialistas químicos, biológicos y nucleares del Ejército Popular de Liberación que fueron enviados el jueves para detectar y limpiar estos productos tóxicos, continuaron ayer desinfectando la zona ante el temor de que unas posibles lluvias pudieran provocar nuevas explosiones. «Puedo decir con total responsabilidad que no habrá efectos secundarios para la gente», indicó Luze. Sin embargo, en Tianjin, donde el miércoles tuvieron que evacuar a más de 6.000 personas, temen los efectos de una contaminación tóxica y ya se han detectado «niveles seguros de gas perjudicial» cerca del epicentro del accidente. El sábado, las autoridades tuvieron que evacuar a los afectados de las escuelas donde habían sido alojados por un cambio del viento que podía acercar las nubes de humo tóxico. «Estoy muy preocupado de que estos químicos tan peligrosos puedan dañar mi salud», declaró a Reuters Zhang Yinbao, trabajador químico cuyo piso se encuentra a 800 metros de las explosiones que se sintieron en un radio de diez kilómetros. «Desde una perspectiva legal, no es lógico que este tipo de productos peligrosos esté tan cerca», añadió Zhang.

La tragedia ha vuelto a poner en el punto de mira las normativas de seguridad en un país cuya industria ha crecido vertiginosamente en las últimas décadas. Tras días de informaciones contradictorias sobre los productos almacenados y la amenaza de contaminación, el Tribunal Supremo chino anunció ayer una investigación sobre «posibles actos ilegales, tales como abuso de poder, negligencia en las obligaciones o cualquier práctica que constituya un crimen».

Familias censuradas

Los familiares de los desaparecidos seguían preguntándose ayer si las autoridades conocían que la empresa de logística Ruihai, propietaria de las instalaciones, guardaba más cantidad de la permitida de químicos e incumplía la normativa que establece una distancia mínima de un kilómetro entre el almacén y edificios públicos o residenciales y autopistas. Las redes sociales se hicieron eco de las demandas de unos familiares indignados y las autoridades chinas, en otro intento por controlar la infor-mación, volvió a censurar ayer decenas de páginas de internet críticas con la gestión, lo que ha supuesto hasta ahora la clausura temporal o definitiva de 50 webs y 360 cuentas de usuarios.