«Viernes de la Ira» contra Trump

Las protestas por el reconocimiento del presidente norteamericano a Jerusalén como capital israelí se extienden por todo el mundo árabe y musulmán y dejan dos muertos.

Un palestino herido durante los choques entre tropas israelíes y milicianos en Gaza.
Un palestino herido durante los choques entre tropas israelíes y milicianos en Gaza.

Las protestas por el reconocimiento del presidente norteamericano a Jerusalén como capital israelí se extienden por todo el mundo árabe y musulmán y dejan dos muertos.

Decenas de localidades en Cisjordania y varios puntos a lo largo de la frontera entre la Franja de Gaza e Israel se convirtieron ayer en escenario de choques violentos con soldados israelíes, que terminaron, según fuentes palestinas, con dos muertos y aproximadamente 350 heridos. En el marco del proclamado «día de ira» contra Israel por el reciente reconocimiento del presidente de EE UU, Donald Trump, de Jerusalén como la capital israelí, miles de palestinos salieron a las calles de Ramala, Gaza, Jenin, Nablus, Hebron y otras localidades para protestar. Varios grupos de jóvenes se dirigieron a los puestos de control militares israelíes, donde lanzaron piedras y cócteles molotov contra los soldados, que respondieron con disparos y el uso de material antidisturbios. De fondo, siempre, los gritos de «Jerusalén es palestina e islámica» y cantos como «muerte a Israel».

Poco después de finalizar los rezos musulmanes en las mezquitas, parecía que la convocatoria de Hamas a una nueva intifada contra Israel, no había tenido suficiente eco en el terreno. El portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld, recalcó que las fuerzas estaban alertas en el terreno pero que las plegarias del viernes habían terminado sin choques, dispersándose los fieles en calma. Pero después comenzaron tumultos junto a la puerta de Damasco en la Ciudad Vieja de Jerusalén y desde Cisjordania. Al anochecer, Israel interceptó tres cohetes disparados desde Gaza hacia el sur, detonando las alarmas en Sderot y localidades de Shaar HaNeguev. El Ejército confirmó que el escudo antimisiles «Cúpula de Hierro» destruyó uno de los misiles en el aire.

Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que los disturbios habían comenzado a dispersarse y que los lugares más violentos habían sido El Arub en la zona de Hebron, Tulkarem, Ramala, Kalikilya y Nablus. Además, informó que cerca de 4.500 palestinos habían participado en desórdenes violentos en seis puntos a lo largo de la frontera entre Irsael y la Franja de Gaza, lanzando piedras y haciendo rodar neumáticos incendiados hacia los soldados apostados del otro lado del muro separatorio.

El jefe de Hamas en Gaza, Ismail Haniye, declaró ayer que «la intifada que ha comenzado no cesará hasta que liberemos Jerusalén» y aseguró que «estamos dispuestos a pagar con sangre». Tras los comunicados publicados desde el exterior por parte del Estado Islámico (EI) y Al Qaeda exhortando a atentados contra Israel, uno de los jefes de Yihad Islámico, Ahmad el Mudlal, declaró que «es necesario liberar a Jerusalén de manos del enemigo y el único camino para hacerlo es el de Saladino, que la conquistó de los Cruzados».

En Ramala, sede central de la Autoridad Nacional Palestina, una de las figuras centrales de Al Fatah, Yibril Rajub, aclaró que los palestinos rehusan recibir al vicepresidente norteamericano Mike Pence que llega próximamente a la región. Según fuentes palestinas, en un mensaje de la Casa Blanca se pidió concertar un encuentro entre el presidente Mahmud Abás y Pence en Belén, pero fue rechazado. Asimismo, el principal negociador palestino, Saeb Erekat, dijo ayer que la Autoridad Palestina no entablará ningún diálogo con EE UU hasta que Trump revierta su decisión de reconocer Jerusalén como capital israelí. Aunque para Trump su «compromiso con la paz sigue intacto», no ha ofrecido detalles ni plazos sobre su supuesta propuesta para que israelíes y palestinos vuelvan a negociar más de tres años después. Varios medios estadounidenses han adelantado que su yerno y asesor, Jared Kushner, hará público su plan la próxima semana.

En la misma línea, el portavoz de Abás, Nabil Abu Rudeina, declaró que «la furia palestina continúa y no daremos jamás marcha atrás, no permitiremos que la decisión norteamericana sea puesta en práctica». Abu Rudeina agregó que «estamos considerando convocar una reunión de la Liga Árabe» y aclaró que «Jerusalén es para nosotros más importante que la Administración norteamericana».

Y es que en todo el mundo árabe y musulmán, miles de personas salieron a las calles para expresar su solidaridad con los palestinos y su ira contra el giro de Trump en la política estadounidense. «EE UU fuera de Oriente Próximo», «Que vuelva Saladino», «EE UU asesino», «Abajo EE UU», «Abajo Israel», «Jerusalén es nuestra y será nuestra siempre», fueron los lemas más coreados. Manifestaciones multitudinarias tuvieron lugar en Pakistán, Irán, Turquía, Argelia, Jordania, Túnez, Somalia, Yemen, Mauritania, Malasia, Indonesia, Irak, Siria, Líbano, Baréin, Sudán y Egipto. De hecho, Pence también viajará a El Cairo durante su gira la próxima semana. Allí, el jeque de Al Azhar, una de las principales instituciones del islam suní, Ahmed al Tayeb, ha rechazado reunirse con él. El jeque aceptó la invitación de Pence el mes pasado, pero tras el anuncio de Washington respecto a Jerusalén ha decidido declinarla.