¿Cómo se liga siendo gay en un país como Túnez?

El drama de ser homosexual el Túnez (II)

Los jóvenes homosexuales tunecinos dan las gracias a internet y a las aplicaciones de los smartphones para que ligar sea más fácil en un país en el que ser gay es ilegal. Las demostraciones de amor por las calles o en un bar pueden acabar en insultos, vejaciones, palizas y en denuncias a la Policía, que pueden terminar en una condena por un Tribunal a tres años de cárcel (http://www.larazon.es/internacional/tunez-el-revolucionario-pais-que-persigue-a-los-gays-IN11491108#.Ttt1mVN5oRLMhkN. La comunidad gay tunecina, muy a su pesar, tiene que esconderse de las autoridades por lo qué surge la pregunta: ¿cómo se liga siendo homosexual en el país árabe?

Todos los entrevistados para estos reportajes reconocen tener dos perfiles distintos en Facebook. “Tengo uno para mis amigos y familiares y después otro, con un nombre inventado, en el que realmente me muestro como soy. Aquí subo artículos sobre la comunidad gay y claro que sí, también lo uso para chatear y ligar”, confiesa Salma (nombre ficticio). También Cheibli reconoce que posee dos identidades diferentes en la red social “es imprescindible si quieres conservar a algunos amigos y sobre todo si aún no se lo has contado a tus padres”. Eso sí, ambos reconocen ser muy cautos a la hora de aceptar a nuevas personas en su círculo y de tener mucho cuidado a la hora de entrar en un perfil u otro. "Hay veces que estás muy tensa por si has escrito en uno lo que digamos, 'no deberías'. Es como llevar una doble identidad, pero no tenemos más remedio que ocultarlo", insiste Salma.

Esta red social (como el Tindr de los millennials) es la panacea de la comunidad gay en Túnez. Al estar más acotada para el público homosexual, se sienten más como pez en el agua. En la aplicación se puede poner qué se busca -pareja, relación estable, rollete, hasta una sana amistad, aunque nadie se lo crea- y una de las ventajas es que geolocaliza al usuario, por lo que así es más fácil quedar sin que nadie sospeche en zonas más rurales o en la misma capital tunecina. Eso sí, Ahmed, el vicepresidente de Shams https://www.facebook.com/lgbtrightstunisia/?fref=ts , la asociación para que se despenalice la homosexualidad en Túnez, agradece los esfuerzos de la aplicación por proteger a la comunidad gay en el mundo árabe. “En Egipto, por ejemplo, cuando te metes en Grindr te salta un aviso en el que se puede leer: “¡Cuidado! Hemos averiguado que en ciertas ocasiones las autoridades egipcias se crean perfiles de Grindr para después detener a los usuarios”. En Túnez, te recuerdan que es ilegal también, por lo que toda precaución es poca. En noviembre, durante un paseo por la medina, en la capital, un usuario de la aplicación, un tunecino universitario reconoce a Ahmed y se lanzó en directo, sin móviles de por medio, a una conversación con él.

Al ser tan pocos los que salen del armario, la comunidad LGTBI en Túnez es bastante reducida, por lo que es relativamente sencillo reconocerse. Muchos respiran tranquilos cuando el ambiente es exclusivamente homosexual sin nadie que les pueda juzgar o denunciar o entre personas que no son críticas porque tienen algún caso cercano entre sus amistades. Los celestinos funcionan también en el país del norte de África, aunque luego, si va mal “es muy difícil no pedir que se ponga de tu parte y no de la del otra amiga”, indica la joven Rim. Esta tunecina también explica que en ocasiones, “aunque la persona que te presenta no sepa que ambas seamos lesbianas, nosotras nos podemos identificar por ciertos gestos para reconocernos”. El olfato de cada uno en Túnez no es del todo apropiado pues “insinuarse a alguien que no es homosexual -o que no lo reconoce- puede ser una auténtica ofensa”, admite Cheibli. “Yo sólo se lo he contado a los amigos por los que pondría la mano en el fuego, hay mucho desprecio”.

Aunque lo cierto es que no hay ningún bar o discoteca que abiertamente se considere gay ni ni en la capital tunecina ni en el resto del país, sí que hay locales “friendly”, es decir que no les importa que entre sus clientes haya homosexuales o, al menos, no los denuncian a las autoridades. Este periódico acudió una tarde de un miércoles de noviembre a uno de ellos. El ambiente era de jóvenes activistas, periodistas, hipsters y lo que equivaldría a los "pijos"españoles. En las mesas, algunas conversaciones eran apasionadas mientras que en otras se estaba más pendiente del resto del local y de hacer contacto visual. "Yo soy muy tímida y nunca me he atrevido a decirle a alguna chica que nos encerremos en el baño y si me lo han propuesto lo he rechazado", confiesa Lalou, una joven de 26 años. Ella prefiere quedarse con el contacto y después intentar quedar con ella en un café que es famoso en la capital tunecina por ser el lugar de las primeras citas de las lesbianas. "Los dueños no lo saben, pero ya se ha vuelto una tradición. Si una chica te lleva allí, es porque le gustas", reconoce Lalou.

Si ya en la vida de cualquier persona es difícil afianzar una relación, en un país árabe y musulmán en el que todo está en tu contra es tarea imposible. Las relaciones se enfrentan a cientos de obstáculos y a la antipatía de tus seres queridos. Tienen que vivir a escondidas. Sólo los que viven solos o comparten piso al ir a la universidad tienen algo más de privacidad. Los más jóvenes o los más pobres pocas veces podrán pasar tiempo a solas con su futura pareja. Por ejemplo, Ahmed tuvo novio durante un tiempo y éste le dejó porque no quería mostrar sus sentimientos en público: "Se enfadaba si le cogía de la mano en un bar". Para Ahmed, que ahora es vicepresidente de Shams, no habría que esconderse nunca. “Discutíamos un montón por esto. Sin embargo, soy de la opinión de que si nosotros mismos nos autocensuramos... Éste no es el camino”. Aun así, Ahmed comprende que no todo el mundo es tan valiente como él en un país en que la homosexualidad se castiga con la cárcel y el aislamiento social y en el que los delitos homófobicos son constantes.