Política

¿Cuáles son las claves del divorcio?

El «backstop» irlandés (plan de contingencia que pretende evitar una «frontera dura» como la que existía hace 20 años en la isla de Irlanda) ha sido el gran escollo en las negociaciones entre Londres y Bruselas durante el último año para conseguir pactar un acuerdo de divorcio a nivel técnico.

Sin frontera con Irlanda

Se trata del plan de emergencia que debe existir para que si las futuras conversaciones sobre las relaciones comerciales colapsan no exista ninguna frontera dura entre Irlanda y la provincia británica del Ulster, la única física que existirá tras la salida de Reino Unido del bloque.

Transición flexible

Si finalmente hay un acuerdo del Brexit, es decir, si en última estancia el documento es ratificado por el Parlamento Europeo y Westminster, tras el 29 de marzo de 2019 existirá un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 en el que Reino Unido seguirá formando parte del mercado único y la unión aduanera. Teniendo en cuenta que el acuerdo comercial entre la UE y Canadá tardó siete años en negociarse, nadie espera que se pueda llegar a algún milagro en 21 meses. Cabe la posibilidad de que este periodo se amplíe o que a partir de enero de 2021 entre en vigencia el llamado «backstop».

Unión aduanera

Según el acuerdo, hasta que se encontrase una solución a la delicada cuestión de la frontera irlandesa, todo Reino Unido quedaría dentro de la unión aduanera de manera temporal e Irlanda del Norte quedaría además alineada con el mercado único, sólo respecto a bienes. Los unionistas norirlandeses del DUP –de cuyo apoyo depende el Gobierno de May– siempre han advertido de que rechazarán en Westminster cualquier pacto que deje a Irlanda del Norte en un estatus distinto al resto del país. En este sentido, tanto May como la UE trabajarán arduamente para tratar de convencer al DUP de que no habría en ningún momento una frontera en el mar.

Un árbitro para el «backstop»

El documento establece un comité independiente para regular el fin del «backstop». Aunque será algo pactado de nuevo entre Londres y Bruselas, es decir, el Gobierno británico no tendrá derecho a decidir unilateralmente cuando quiere salir de esta unión aduanera temporal, otra de las demandas de los euroescépticos.

Derechos de los ciudadanos

Los ciudadanos comunitarios que residan en Reino Unido y vivecersa mantendrán protegidos sus derechos tanto los que se encuentren allí antes de la fecha de salida como los que lleguen durante el periodo de transición. Estos derechos incluyen residencia, reunificación familiar, asistencia sanitaria o convalidaciones de títulos académicos.

El pago de la factura

Londres deberá pagar a Bruselas unos 50.000 millones de euros por el divorcio, aunque la cifra no se ha detallado todavía. Esto incluye su contribución al presupuesto europeo hasta 2020 y el pago de las pensiones de los funcionarios europeos, no únicamente los británicos.

El futuro de Gibraltar

El borrador incluye a Gibraltar como parte del territorio británico y dedica un apartado sobre el protocolo a seguir respecto al Peñón. Los negociadores hacen hincapié en que es necesario combatir el fraude y el contrabando para proteger los intereses financieros de todas las partes.

Pesca

El acceso de los pescadores a las aguas territoriales británicas se negociará de cara a la relación futura. Es un tema de máxima prioridad para España.

Relación futura

Por el momento, tan solo se ha pactado una declaración política. Barnier quiere que el acuerdo sea un modelo de la relación futura con el propósito de que Reino Unido y los Veintisiete pueden sellar un acuerdo con cero tarifas arancelarias y cero cuotas.