Un iraquí con explosivos iba a atentar en la JMJ

La Policía detiene a hombre de 48 años en Lodz, en el centro de Polonia, en vísperas de la llegada del Papa.

Vista general del escenario en el parque Blonie durante los preparativos de la Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia
Vista general del escenario en el parque Blonie durante los preparativos de la Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia

La Policía detiene a hombre de 48 años en Lodz, en el centro de Polonia, en vísperas de la llegada del Papa.

Cracovia se encuentra blindada para recibir al Papa Francisco y a casi dos millones de jóvenes que llegarán estos días a la ciudad polaca para celebrar la JMJ. Y las extraordinarias medidas de seguridad ya están dando sus frutos porque la Policía polaca detuvo este domingo a un hombre de 48 años de nacionalidad iraquí que escondía explosivos y pensaba atentar en los próximos días aprovechando la llegada del Papa dentro de dos días. Así informó la fiscalía de la ciudad de Lodz, en el centro del país, aunque también explicó que no hay indicios concretos de que se trate de un terrorista. Según las autoridades, el sospechoso, que no tiene dirección permanente en Polonia, permanecerá en detención preventiva los próximos dos meses y podría ser condenado hasta a ocho años de prisión por tenencia ilegal de explosivos.

Después del arresto, las autoridades comenzaron la búsqueda de posibles cómplices e importantes cantidades de explosivos, aunque ya se ha encontrado una parte, según el canal de televisión privado Polsat News. Según este medio, perros que patrullaban hace unos días una de las zonas por las que pasará el Papa en Cracovia encontraron restos de explosivos. La investigación les llevó hasta la ciudad de Lodz, donde se produjo la detención. El hombre habría entrado desde Suiza tras haber sido expulsado de Suecia previamente.

Por su parte, el ministro del Interior polaco, Mariusz Blaszczak, quiso tranquilizar a los peregrinos y el resto de la población y aseguró que no hay constancia de que exista una amenaza terrorista en Polonia. El mandatario aprovechó para informar de que hasta el momento se ha denegado la entrada a Polonia de 200 personas, y recordó que el país ha elevado el nivel de alerta al primer nivel y que las medidas de seguridad cuentan con 20.000 agentes de Policía repartidos por toda la ciudad y que se encargarán de patrullar calles, aeropuertos, estaciones de ferrocarril, centros comerciales y lugares especialmente concurridos. De hecho, tras esta detención, en la tarde de ayer se pudo comprobar una mayor presencia policial en las calles.

A la seguridad interior se suma el restablecimiento por un mes de los controles en las fronteras con sus vecinos de la UE –Alemania, República Checa, Eslovaquia y Lituania– así como en los puertos marítimos y aéreos.

Para facilitar esa vigilancia, los aeropuertos de Cracovia-Balice y Katowice-Pyrzowice contarán durante la JMJ con agentes de fronteras de Portugal e Italia (en el primero de los casos) y de Bélgica y España (en el segundo).

Los controles estarán vigentes hasta el 2 de agosto, una vez finalizada la JMJ y hasta entonces se realizarán de manera aleatoria a individuos seleccionados en base al análisis de riesgos y la información proporcionada por los servicios de otros países, según explicó el Ministerio del Interior polaco. Polonia también ha reforzado los controles en sus fronteras con el enclave ruso de Kaliningrado y Ucrania, desde donde se prevé que podrían llegar cerca de 200.000 peregrinos.

No obstante LA RAZÓN pudo comprobar in situ cómo muchos de los peregrinos que ya se encuentran de camino a la JMJ no temen por su seguridad y se muestran en todo momento tranquilos. Es el caso de Elena Puche, de Murcia, que desde hace dos días se encuentra en Cracovia junto a un grupo de 40 jóvenes. «La seguridad es muy buena y estamos muy tranquilos porque cuando hemos sabido de la detención hemos pensado lo bien preparado que está todo», asegura. «En los diferentes medios de transporte hay mucha seguridad, se ve Policía por todas partes, así que estamos muy tranquilos», reconoce la joven es este diario.

Pablo Kay –de madre española y padre americano– llegó anoche a Cracovia y los primeros días ha estado de peregrinación en Italia. Acude junto a otros jóvenes de Brooklyn (Nueva York) y de Los Ángeles. «Empezamos el recorrido en Milán y pasamos por Pádova, Venecia, Austria, y Wroclaw hasta Cracovia», señala. «En mi grupo no se siente mucho miedo hasta ahora», dice el joven. «Vemos todos los días la situación en Europa a través de las noticias y las redes sociales, y se ve que los atentados pueden pasar en cualquier sitio y fecha». En su opinión, «una JMJ no es una excepción». «En mi grupo pudimos comprobar las medidas de seguridad que se impusieron para la visita del Papa a EE UU hace casi un año: fueron muy fuertes e incluso se podría decir que incómodas, pero valieron la pena». Pablo señala que «todavía no hemos visto cómo son las medidas en Cracovia, pero esperamos que con los tres años que han tenido para planificarlo las autoridades hayan hecho todo posible para prevenir y proteger al Papa y los peregrinos».

Joan Paolo es de Brasil y está con 60 peregrinos de su parroquia en una ciudad cercana a Varsovia. Asegura a LA RAZÓN que «sinceramente no tenemos miedo». «Vemos Policía, pero, sobre todo, muchos peregrinos en todas partes». Más o menos lo mismo piensa Marie, que viaja con un grupo de 170 personas de la diócesis de Le Mans al oeste de Francia. Sobre la seguridad afirma que «es evidente que hay una cierta preocupación con lo que está pasando estos días en particular en Alemania y con la detención de este hombre en Polonia, pero confiamos en que los polacos hayan organizado todo bien». Pero, además, piensa que «como cristianos tenemos fe y sabemos que estamos en manos de Dios y que de todas formas la amenaza en Polonia es limitada».

Daniel tiene 24 años recién cumplidos y es de Palencia, ha decidido acudir por su cuenta a la Cracovia para participar de la vigilia y la misa de clausura de la JMJ el sábado y el domingo porque le ha sido imposible ir más días por trabajo. «Creo que habrá una seguridad muy buena y, como ha dicho el cardenal Stanislaw Dziwisz, no hay que tener miedo de ir». Daniel sigue las noticias de lo que ocurre allí, pero tiene sobre todo la vista puesta en «vivir este encuentro de fe intensamente», asegura.