La matanza de Múnich, un caso clásico de «Amok», un ataque de locura homicida

No se ha hallado ningún indicio que relacione al autor del tiroteo con la organización terrorista Estado Islámico. El joven germano-iraní, de 18 años, estaba obsesionado con los actos de violencia y matanzas

El joven germano-iraní de 18 años que ayer asesinó a nueve personas en Múnich, su ciudad natal, era un estudiante obsesionado con la violencia y las matanzas y actuó sin ningún tipo de motivación terrorista o islamista, según la investigación de la Policía y la fiscalía alemanas.

La policía de Múnich no ha encontrado nada que relacione al responsable del tiroteo y la matanza de Munich de ayer viernes, que costó la vida a nueve personas -entre ellos, tres turcos y tres kosovares-, con el Estado Islámico (EI), tras registrar su vivienda, y explica lo acontecido como un posible acto de locura. "No hemos encontrado nada que haga pensar que el atacante tuviera que ver algo con EI", dijo el responsable de la policía de Múnich, Hubertus Andrä.

"En cambio si hemos encontrado material que mostraba interés por casos de matanzas generadas por ataques de locura", agregó. Se encontraron, entre otras cosas, muchos artículos sobre acciones policiales y un libro titulado "Amok, por qué matan los estudiantes". El joven, según las primeras investigaciones, había padecido algún tipo de transtorno depresivo.

Y es que, el joven germano-iraní de 18 años autor de la matanza era un estudiante obsesionado con la violencia y las matanzas y actuó sin ningún tipo de motivación terrorista o islamista, según la investigación de la Policía y la fiscalía alemanas.

Tras la alerta antiterrorista desatada ayer después del tiroteo en la capital de Baviera, la Policía sigue investigando qué empujó al joven, identificado como David S., a coger una pistola y lanzarse a disparar primero en una hamburguesería, luego en la calle y finalmente en un centro comercial.

Según la fiscalía, el joven se encontraba en tratamiento psiquiátrico y el ministro de Interior bávaro, Joachim Hermann, aseguró que hay indicios de que sufría "una perturbación psíquica nada leve".

En rueda de prensa el jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä, explicó que en el registro de la habitación del chico, que vivía con su familia y presuntamente había sufrido transtornos depresivos, no se ha hallado ningún indicio que lo relacione con la organización terrorista Estado Islámico (EI).

Tampoco hay nada que apunte a motivaciones políticas o religiosas pero sí recortes de periódico sobre grandes operaciones policiales y libros sobre actos de violencia y matanzas.

El ministro de Interior, Thomas de Maizière, confirmó que encontraron documentos sobre Anders Behring Breivik, el noruego que ayer hace cinco años asesinó a 77 personas, y sobre Tim Kretschmer, el joven de 17 años que en 2009 mató a quince personas en su antiguo colegio en de Winnenden (suroeste de Alemania) y luego se suicidó.

Estos documentos no desvelan los motivos del tirador de Múnich, según los investigadores, pero atestiguan su fijación con este tipo de matanzas.

La policía asume que se trató de un caso "clásico"de "Amok", una palabra corriente en alemán y que se encuentra también recogida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: "Entre los malayos, ataque de locura homicida".

El joven, sin antecedentes penales, actuó solo y se investiga si pirateó una cuenta de Facebook de una tercera persona para invitar a tomar algo a conocidos en el McDonalds donde comenzó su ataque.

El chico fue grabado en una azotea profirieron gritos y, según la transcripción del diario "Süddeutsche Zeitung", se define como alemán, de un barrio de Hartz IV (con alto porcentaje de receptores de ayuda social) y afirma: "Por vosotros he sufrido 'mobbing' durante siete años; tuve que comprarme un arma y mataros a todos".

La Policía no confirmó la existencia de vínculos entre el asesino y alguna de las nueve víctimas mortales, vecinas de Múnich de distintas nacionales; ocho de ellas tenían entre 14 y 20 años y la más mayor, 45.

Según el relato policial, tras el tiroteo el joven se suicidó con su pistola, una nueve milímetros con la numeración borrada, y en su mochila tenía aún cargadores con unas 300 balas.

En una comparecencia institucional tras presidir en Berlín el gabinete de seguridad, con los principales ministros del gobierno y la cúpula de las fuerzas de seguridad, la canciller, Angela Merkel, se mostró comprensiva con la sensación de vulnerabilidad que generan ataques de este tipo, cometidos en lugares "en los que cualquiera de nosotros podía haber estado".

"Fue una tarde y una noche de terror", afirmó antes de garantizar que el Estado y las fuerzas de seguridad seguirán haciendo todo lo posible para proteger "la seguridad y la libertad de todas las personas".

La canciller aseguró que se investigarán a fondo los motivos que llevaron al joven a matar, pero también el proceso de radicalización islamista del refugiado que el lunes atacó con un hacha a los pasajeros de un tren de Baviera, agresión que había sacudido al país cinco días antes.

Merkel tuvo palabras de consuelo para las familias que hoy se sienten "vacías y sin sentido"y agradeció el apoyo recibido de todo el mundo: "Es bueno saber que contamos con su solidaridad en la lucha contra la violencia y el terrorismo".

El director de la Policía de Múnich quiso lanzar también un mensaje de tranquilidad tras la pesadilla vivida por los muniqueses y los turistas ayer durante horas, cuando la Policía pensaba que había sido varios los atacantes en el centro comercial y pidió a todo el mundo que permaneciera en casa mientras intentaba capturarlos.

"No hay ningún motivo para no visitar la ciudad, para no salir a comprar o para suspender eventos", afirmó.

Además de los nueve muertos en el tiroteo, hubo 21 heridos de diversa consideración, entre ellos algunos niños; 16 siguen ingresados y tres están en estado grave.

El ataque se produjo sobre las 15.50 GMT y mantuvo durante horas en vilo a las fuerzas policiales de la ciudad, hasta que poco antes de las 00.00 GMT del sábado se desactivó la alarma.

Poco después del tiroteo un portavoz policial había indicado asimismo que éste se había abordado como un atentado terrorista porque los testigos informaron de que el ataque había sido perpetrado por tres personas con armas largas.

Andrä indicó finalmente, una vez esclarecida la situación, que se investigó a dos personas que habían huido a toda velocidad en un automóvil de la hamburguesería donde comenzó el ataque, pero que luego se comprobó que no tenían nada que ver con éste.

La activación de la alerta antiterrorista se decidió ya que permite disponer de los efectivos de todos los cuerpos policiales, incluido el cuerpo de elite GSG-9, creado en 1972 tras la toma de rehenes de los Juegos Olímpicos de Múnich.

A través de Twitter, la policía, que colgó sus mensajes en alemán, inglés, francés y turco, apremió reiteradamente y durante horas a los ciudadanos a que abandonaran los espacios públicos de Múnich y no salieran de casa.

Asimismo reclamó no difundir en internet fotos ni vídeos de los operativos policiales y pidió que todas las imágenes fueran colgadas en una página web oficial para ayudar a los investigadores.

El servicio de metro quedó suspendido de inmediato tras el ataque, lo mismo que el resto de transportes públicos, y el servicio no se reanudó hasta que se desactivó la alarma.

Según explicó Andrä, lo prioritario era garantizar la seguridad mientras reinaba la confusión y llegaban a la policía diversas alertas de otros tiroteos e incluso tomas de rehenes en la ciudad, todas falsas.

Para facilitar el operativo policial se pidió asimismo a los automovilistas que abandonasen las autopistas en dirección a Múnich, la estación central de ferrocarril quedó evacuada y se suspendió el tráfico ferroviario hacia ella.

El centro comercial Olympia se encuentra en una zona residencial algo apartada del centro, a dos paradas de metro del Estadio Olímpico, pero es un sitio concurrido, con un total de 135 establecimientos.