Política

Egipto: «Operaciones tapaderas» ante el fracaso de Al Sisi

Consternación en Vietnam por la muerte de tres turistas y su guía

Policía en la escena del atentado / Foto: Reuters
Policía en la escena del atentado / Foto: Reuters

Consternación en Vietnam por la muerte de tres turistas y su guía

Los familiares de los vietnamitas fallecidos en el atentado del viernes, llegaron hoy al Cairo, según el periódico egipcio, Ahram Online. El mismo medio informa de que los parientes fueron recibidos a la llegada al aeropuerto de la capital por parte del embajador adjunto de Vietnam, así como por representantes de los ministerios de Exteriores y Turismo egipcios.

La visita se produce dos días después del ataque contra un autobús de turistas vietnamitas, que se dirigía a las pirámides de Giza, en el que fallecieron cuatro personas, tres de ellos de Vietnam y un guía de origen egipcio. Además, hubo diez heridos, nueve vietnamitas más un conductor egipcio.

El primer ministro afirmó que el autobús se salió del trayecto determinado por el Ministerio de Interior para los vehículos turísticos y no informó a las autoridades del cambio de ruta. Nezar al-Sayyad, profesor de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, opina que “las autoridades han estado minimizando el incidente como una anomalía y centrándolo en el hecho de que los turistas que fueron asesinados eran vietnamitas, un grupo que no suele ir a Egipto, con la intención de convencer de que los turistas europeos no serán afectados”.

Sin embargo, la realidad es totalmente diferente. El país está sumido en una profunda crisis desde el golpe de Estado de 2013, cuando el general Al Sisi derrocó a Mohamed Mursi. Junto a esto, y fruto de la marginación que han vivido durante años los habitantes del Sinaí, debido a su origen beduino,se ha convertido la península de menos de 100km de longitud en un foco de atracción para el islamismo más radical. Aprovechándose de la mala y desesperante situación de esta población venden sus ideales basado en la sharía (la ley islámica) y la interpretación extrema del Corán.

Desde entonces, sus ataques han tenido como objetivo a los turistas, principal fuente de ingreso en el país, así como a la minoría cristiana copta. Desde la masacre contra la mezquita de Al Rawda, el Gobierno de Al Sisi inició una campaña sin precedentes contra el terrorismo, imponiendo el Estado de emergencia.

Según Al-Sayyad, experto también en Egipto, dicha campaña “ha sido exitosa y ha eliminado parcialmente muchos de los elementos terroristas en el Sinaí. No obstante no ha eliminado las mismas tendencias terroristas que existen en otros lugares. Además, ha hecho que el Sinaí sea totalmente inaccesible para los turistas y los egipcios, excepto en ciertas localidades que están fuertemente protegidas, de una manera en la que, a menudo, se siente la presencia de la Policía”.

Las estimaciones emitidas por el think tank TIMEP exhiben la fuerza de este grupo yihadista, capaz de renovarse después de cada golpe perpetrado por el Ejército egipcio. Esto deja en entredicho el modus operandi del Gobierno de AlSisi, que sigue el mismo patrón: después de cualquier ataque, inmediatamente al día siguiente llevan a cabo una operación, que acaba con la vida de varios terroristas. Esto ha levantado las alarmas acerca de lo que realmente significan estos procedimientos y contra quiénes van dirigidas, teniendo en cuenta la elevada represión que vive la sociedad egipcia, atado a la constante pérdida de derechos.

“Las operaciones son principalmente una tapadera ante el fracaso del régimen a la hora de verdaderamente hacer frente a las fuentes reales del terrorismo, centrado en la sociedad y en el estado de la religión en cualquier aspecto de la vida pública, de una manera que fomenta el comportamiento fundamentalista”, sentencia al-Sayyad.