El asesinato de una trabajadora social a manos de un refugiado de 15 años reaviva el debate migratorio en Suecia

Ante el aluvión de críticas, el Gobierno concede más recursos a la Policía

Vista del centro de inmigrantes en Molndal donde murió la asistencia social
Vista del centro de inmigrantes en Molndal donde murió la asistencia social

Ante el aluvión de críticas, el Gobierno concede más recursos a la Policía

El asesinato el lunes de una trabajadora social a manos de un refugiado de 15 años en la ciudad de Mölndal (cerca de Gotemburgo) ha reavivado el debate migratorio en Suecia, que el pasado otoño tuvo que acabar con su tradicional política de puertas abiertas tras verse desbordado por la avalancha de solicitantes de asilo. El agresor, que fue detenido por la Policía y puesto a disposición de la Fiscalía, apuñaló a Alexandra Mezher, una joven de 22 años de origen libanés, en un piso tutelado para refugiados, en el que vivía junto a una decena de menores de entre 14 y 17 años.

El portavoz policial, Thomas Fuxborg, aseguró a la agencia TT que «como toda escena de un crimen, todo estaba desordenado y lleno de sangre. El agresor había sido retenido por otros residentes», que fueron quienes llamaron a la Policía. En declaraciones a Ap, Fuxborg reconocía que «este tipo de llamadas se están volviendo cada vez más frecuentes. Estamos haciendo frente a más incidentes como éste desde la llegada de tantos refugiados».

Hasta el momento, las autoridades no han revelado ni el nombre ni la nacionalidad del agresor. Tras reconocer sentirse conmocionado por un hecho que calificó de «crimen horrendo», el primer ministro sueco, el socialdemócrata Stefan Löfven, anunció que las Fuerzas de Seguridad dispondrán de más medios para garantizar la seguridad de los trabajadores y los residentes de los centros de refugiados. Sin embargo, Löfven pidió «no sacar conclusiones precipitadas» de estos hechos. «Muchos de los jóvenes que han llegado a Suecia han sufrido experiencias traumáticas y no hay respuestas fáciles», dijo.

Lo cierto es que el Gobierno rojiverde es blanco de numerosas críticas por el manejo de la crisis migratoria. Tras cerrar 2015 como el país europeo que más solicitudes de asilo per cápita recibió (163.000), Estocolmo ha impuesto controles fronterizos. Como muestra del malestar social, un reciente sondeo concede a los socialdemócratas su peor resultado en medio siglo y confirma el auge de la ultraderecha.

La agresión de Mölndal sucede un día después de que el jefe nacional de Policía, Dan Eliasson, solicitara 4.100 agentes y empleados adicionales para proteger las fronteras, vigilar los centros de refugiados y hacer frente a la amenaza terrorista.