Política

Brexit

El Brexit desangra a los «tories»

Pesos pesados como Boris Johnson advierten a May de que se romperá el Partido Conservador si concede a los laboristas permanecer en la unión aduanera.

La «premier» Theresa May tiene la intención de presentar al Parlamento su proyecto de ley de retirada antes del verano
La «premier» Theresa May tiene la intención de presentar al Parlamento su proyecto de ley de retirada antes del veranolarazon

Pesos pesados como Boris Johnson advierten a May de que se romperá el Partido Conservador si concede a los laboristas permanecer en la unión aduanera.

El caos del Brexit marcó ayer otro día histórico en Westminster, donde se llegó a su sesión más larga desde la guerra civil del siglo XVII. Tras el referéndum de 2016, como manera excepcional, el Gobierno presentó su agenda legislativa para dos años –y no para uno– a fin de ejecutar el complejo proceso de divorcio. Sin embargo, en la Cámara de los Comunes sigue sin haber ningún tipo de avance. Sus señorías llevan un mes sin votar nada. Y tampoco tienen otros temas para debatir porque el resto de ministerios están prácticamente paralizados. En definitiva, un Parlamento «zombie» que refleja un Gobierno moribundo de una primera ministra que podría tener los días contados. Theresa May está más presionada que nunca por sus propias filas para fijar una fecha a su salida. El gran batacazo para los «tories» que predicen todas las encuestas de cara a las elecciones europeas será utilizado por los euroescépticos para pedir de nuevo su dimisión. En cualquier caso, la «premier» insiste en mantenerse en su puesto hasta otoño para poder ratificar el divorcio. La última prórroga concedida por Bruselas termina el 31 de octubre y está determinada a poder arreglar para entonces la crisis institucional del país.

La líder «tory» se reunió ayer con su Gabinete. Y pese a la gran presión de las filas, los ministros dieron luz verde para que continúen las negociaciones entre el Gobierno y la oposición laborista. El equipo de May y Jeremy Corbyn lleva dialogando desde principios de abril, pero no hay atisbo de progreso. Un grupo de 14 «tories» euroescépticos – entre los que se encontraba el ex ministro de Exteriores Boris Johnson y los ex ministros del Brexit David Davis y Dominic Raab– pidieron ayer públicamente a la «premier» en una carta que no acepte dejar a Reino Unido en la unión aduanera, principal demanda de la oposición. «Una unión aduanera con la UE es tanto una mala política como un ejemplo de ser mal político», advierten en la misiva, donde avisan a May de que un acuerdo con los laboristas rompería el «partido».

Por ahora, tal y como señaló el responsable de Economía en la
oposición, John McDonnell, en las conversaciones «no se han producido cambios significativos». Ayer se celebró un nuevo encuentro entre May y Cobyn que Downing Street calificó de «útil y constructivo». Los analistas dudan mucho de que el diálogo vaya a llegar a buen puerto. Por eso llamó ayer tanto la atención el viaje a Bruselas de Olly Robbins, el tecnócrata al frente de las negociaciones del Brexit, quien, según la BBC, quiere explorar la posibilidad de realizar cambios en la declaración política. Se trata del documento, legalmente no vinculante, donde se esboza a grandes rasgos cómo será la futura relación entre Reino Unido y la UE.

Los laboristas aseguran que cualquier pacto con el Gobierno debe reflejarse en la declaración política. La oposición demanda una unión aduanera integral con la UE y una alineación cercana al mercado único. Y temen que cualquier promesa de una más que debilitada May no se cumpla por su sucesor. Si Reino Unido quedara dentro de una unión aduanera, no habría aranceles internos. Pero Londres no podría negociar sus propios acuerdos comerciales con terceros, principal demanda de los «tories» euroescépticos. Según un portavoz de Downing Street, se está intentando llegar a un compromiso con los laboristas «a modo posición interina o como trampolín», pero «no firmaremos una unión aduanera permanente».

La misma fuente aseguró a la BBC que el Gobierno prevé presentar el proyecto de ley sobre la retirada antes de las vacaciones de verano para que sus señorías lo ratifiquen y quede claro que el país va abandonar la UE. Pero no hay fecha prevista para ninguna votación. Y tal como están las cosas, May no puede garantizar su futuro si sus filas creen que la derrota en las europeas es la gota que colma el vaso.