El EI mantiene en Europa a 80 yihadistas agrupados en diez células

Hasta un centenar de terroristas fueron entrenados por el jefe militar Abaaoud, que fue abatido en Francia

Imagen de uno de los campos de entrenamiento de jóvenes yihadistas del EI en Siria
Imagen de uno de los campos de entrenamiento de jóvenes yihadistas del EI en Siria

Hasta un centenar de terroristas fueron entrenados por el jefe militar Abaaoud, que fue abatido en Francia

El Daesh, el Estado Islámico (EI), podría contar en varios países europeos, entre ellos España, con varias células, con una composición de entre cinco y diez individuos, como la que actuó en París en noviembre y ayer en Bruselas, para cometer atentados de forma coordinada, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. A esta hipótesis se ha llegado tras conocer que el que fuera jefe «militar» de la banda yihadista, Abdelhamid Abaaoud, decidió, de acuerdo con los máximos cabecillas, trasladar a Europa al centenar de combatientes que había entrenado en el campo de adiestramiento que él mismo dirigía en Siria. Entre ellos, se calcula que podría haber entre diez y quince españoles o de origen español.

«Hay un antes y un después de los atentados del «Bataclan» (en referencia a la discoteca, uno de los objetivos de la matanza de la capital francesa). El EI usa ahora los métodos «clásicos» de los grupos terroristas, con «comandos» perfectamente organizados, que actúan coordinadamente, aunque no hayan abandonado otras estrategias como la de los ‘‘lobos solitarios’’». La primera señal de alerta saltó cuando Abaaoud no se suicidó, como el resto de la célula de París, y se escondió en un piso, donde fue abatido por los grupos especiales de la Policía gala. No cabía duda de que tenía otras misiones que cumplir, entre ellas, tal y como adelantó entonces LA RAZÓN, dirigir las células que había conseguido implantar en Europa. Su número no se puede establecer con exactitud. Si al centenar de los que fueron entrenados en Siria por él mismo se restan los que ya han sido «utilizados», quedan unos 80, lo que supone un serio peligro para los países occidentales. Los expertos consultados subrayan que el poder destructivo está en función del material de que dispongan, explosivos, armas largas o cortas. Una de las últimas células desarticuladas en España había realizado ya el correspondiente «pedido» a los responsables del EI en Siria, lo que demuestra que nuestro país forma parte, por el nivel de amenaza, de los objetivos preferentes de la banda yihadista. Abaaoud se había trasladado a Europa para dinamizar las células que ya tenía en el continente y que se habían implantado sobre la base de la sólida infraestructura que el Estado Islámico tiene en Bélgica, formada a lo largo de los últimos años sin que nadie reparase en el auténtico «polvorín» que se estaba formando. Los cabecillas del Estado Islámico habían decidido pasar a una segunda fase de su particular guerra para formar el «Califato Mundial» y acabar con la civilización cristiana. Una misión tan importante para la banda no se le podía encomendar a personajes de segunda fila, dejar que las células actuasen según las instrucciones que recibieron en su momento o por propia iniciativa. Hacía falta que la dirección, que el jefe «militar» y de «acciones en el exterior», se pusiera al frente.

Regreso a Europa

Por eso se le ordenó que trasladase su base de operaciones a territorio de los «cruzados» y dinamizase, o activase, las células. Las mismas fuentes recuerdan que por las manos de Abaaoud ha pasado lo más «granado» de la banda yihadista. En unas declaraciones a un medio afín a los terroristas presumía de haber logrado escapar de una operación montada por varios países, entre ellos España, para capturarle a principios del año pasado. De hecho, había utilizado a un yihadista de procedencia española para buscar objetivos en toda Europa y preparar la masacre de París. Abaaoud escogió a Abdeljail Ait El Kaid, un yihadista marroquí que a mediados de 2014 abandonó Alicante para unirse al EI en Siria y que en la actualidad se encuentra preso en nuestro país. Al volver a Europa para cumplir las órdenes de su jefe, fue detenido en Varsovia (donde pensaba pasar una semana para visitar a su novia) gracias a la información aportada por la Guardia Civil. Ait El Kaid salió de nuestro país rumbo a Siria para unirse a las filas del EI tras sufrir una progresiva radicalización. Una vez en territorio sirio, recibió adiestramiento en el manejo de armas y explosivos e incluso adquirió experiencia en combate. Allí conoció a Abaaoud, quien decidió su regreso a territorio Schengen para localizar posibles atentados en Europa. Su detención propició el arresto en París por parte de la Policía francesa, dos meses después, de otro yihadista que también había recibido adiestramiento en Siria, Reda Hame, quien sí consiguió llegar a su destino, la capital francesa, tras seguir una ruta semejante a la que emprendió Ait El Kaid.

El regreso a Europa de ambos yihadistas respondía a un mismo patrón: el envío por parte del Daesh de yihadistas adiestrados en Siria y con experiencia en combate para cometer atentados y sembrar el terror en suelo europeo. La detención de Ait El Kaid y Reda Hame permitió también constatar a los investigadores que Bélgica se ha convertido en el centro neurálgico de las células yihadistas.