El gobierno italiano se hace esperar

Los líderes del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga no se ponen de acuerdo en quién será el futuro primer ministro italiano. Así se lo trasladaron el lunes al presidente de la República, Sergio Mattarella, y le solicitaron ''más tiempo'' para ultimar los detalles del futuro ejecutivo. LA RAZÓN entrevista al analista político Marco Giuli del European Policy Centre (EPC) para conocer las claves del esperado y temido a la vez gobierno italiano.

El M5E y la Liga han expresado su hostilidad hacia políticas de la UE, ¿Cómo gestionará Bruselas este desafío?

La pregunta debería ser sobre París y Berlín. ¿Está Macron perdiendo un potencial aliado en su visión sobre un gobierno para la Unión Económica y Monetaria? ¿Utilizará Alemania el argumento de una «Italia populista» para rechazar las propuestas del presidente francés? También se debería tener en cuenta que el euroescepticismo del M5E y la Liga se erigen por diferentes causas. Ambas formaciones recurren de forma constante al concepto de soberanismo y no al de euroescepticismo en sus debates políticos sin explicar de forma clara qué implica. Esto significa que no está claro cómo los dos partidos van a abordar el euroesceptisimo una vez lleguen a la acción. De un simple vistazo, para comprender la complejidad de los asuntos que están en juego, al alinearse en la cuestión migratoria con el grupo de Visegrado, todo ello no haría nada más que agravar las dificultades para Italia sobre este tema. De forma similar, una posición de confrontación sobre los puntos básicos de la eurozona complicaría los esfuerzos de Macron para reformarla más que suavizar la posición de Alemania. Puede parecer una paradoja, pero la agenda euroescéptica del M5E y la Liga necesitaría más solidaridad por parte de la UE y, no menos, para tener éxito.

¿Qué más tienen ambos partidos en común?

El M5E ha demostrado que se asienta bajo una ideología flexible. Bajo el liderazgo de Di Maio, el movimiento adoptó una posición menos dura y reafirmó los compromisos euroatlánticos, intentando tranquilizar a los inversores. Pero muchos creen que esta estrategia buscaba una coalición con el Partido Democrático. Con la Liga comparten visiones sobre migración, políticas industriales, asuntos exteriores o agricultura.