El «hackeo» a Macron ensombrece el final de la campaña en Francia

El equipo del candidato centrista denunció ayer la filtración de numerosos correos con la intención de inclinar la balanza hacia su rival del Frente Nacional. Los «ni ni» de la política francesa amenazan con empañar la victoria mañana de En Marcha con un aumento de la abstención respecto a la primera vuelta

El candidato presidencial Emmanuel Macron
El candidato presidencial Emmanuel Macron

El equipo del candidato centrista denunció ayer la filtración de numerosos correos con la intención de inclinar la balanza hacia su rival del Frente Nacional. Los «ni ni» de la política francesa amenazan con empañar la victoria mañana de En Marcha con un aumento de la abstención respecto a la primera vuelta.

La sombra del «hackeo» en las elecciones francesas ha sobrevolado durante toda la campaña. Con el recuerdo de lo ocurrido en Estados Unidos y la derrota de Hillary Clinton por interferencias rusas durante los meses antes de las elecciones presidenciales, ayer, a última hora, la campaña del candidato centrista Emmanuel Macron denunció haber sido víctima de un «Hackeo». «Han accedido a documentos de campaña y los han mezclado con otros falsos. Hemos sido víctimas de un ‘‘hackeo’’ masivo y coordinado con la intención de minar a Macron en la recta final de la campaña», decía un comunicado emitido desde las oficinas de En Marcha! A última hora de ayer, fueron colgados en internet diversos correos de la campaña –un archivo de 9 gigabytes– según indicaron las mismas fuentes. Al cierre de esta edición se desconocía el responsable de esta filtración y el ministro del interior francés aseguró no poder hacer ningún comentario al respecto debido a la cercanía de la votación. La campaña de Macron exigió una investigación inmediata.

Este alarmante anuncio se produjo a dos días de la segunda vuelta que dará a conocer el nombre del octavo presidente de la quinta República francesa, y cuando todavía hay muchos franceses tentados porque el elegido no lo sea con su voto. La abstención y el voto en blanco es clave para decantar la balanza hacia Macron o la candidata del Frente Nacional Marine Le Pen. Los franceses son de naturaleza revolucionaria, y están molestos de las continuas llamadas a votar por Emmanuel Macron para hacer frente a la candidata de la extrema derecha. «Todos los que no quieran a la señora Le Pen, deben coger la papeleta de Emmanuel Macron, así de simple», anunció François Hollande sin dejar lugar a ninguna duda tras la cumbre de Bruselas el pasado 29 de abril. Pero lo que valió hace quince años para marcar un verdadero rechazo a Jean-Marie Le Pen, hoy podría ser inútil e incluso contraproducente si se busca la derrota de su hija Marine.

Son 47 millones de electores convocados a las urnas. En la primera vuelta, 10,6 millones (22,23% de inscritos) no votaron o votaron en blanco, por desencanto o pereza; y en esta segunda vuelta, esa cifra podría aumentar. Los resultados del pasado 23 de abril mostraron que Francia está dividida en cinco partes más o menos iguales: los partidarios de Emmanuel Macron, de Marine Le Pen, de François Fillon, de Jean-Luc Mélenchon, y los abstencionistas. Todos ellos con programas muy diferentes, especialmente divididos entre los que apuestan por una Francia que encuentra sus fuerzas abierta al mundo, y los que piensan que esa fuerza la encontrarán protegiéndose del exterior con una importante intervención del Estado.

En la derecha, la mayoría de los dirigentes se han pronunciado por un voto por Emmanuel Macron para frenar una victoria del Frente Nacional, pero no ha habido una consigna general, y sobre todo no quieren hacer campaña por él porque tienen a la vista las elecciones legislativas, en las que esperan recuperar al menos parte del terreno perdido. Los electores de François Fillon se muestran menos tajantes sobre la que decidirán que tomarán mañana domingo, aunque el debate entre los dos candidatos este miércoles, ha dejado claro a una buena parte que su voto no será para Marine Le Pen porque «no tiene la dimensión presidencial». Lo que no saben es si votarán por Macron o optarán por el voto en blanco. Según un último sondeo para Le Point, 54% del electorado conservador votará por el antiguo ministro de Economía de François Hollande, 21% por Le Pen y un 25% dudan todavía.

En la izquierda, los electores de Benoît Hamon, el candidato del Partido Socialista, no tienen ninguna duda sobre qué harán su voto, el 81% votará por Macron, y un 2% por Le Pen. En las filas del candidato de la Francia Insumisa, las cosas no están tan claras. Según este mismo sondeo, 47% de electores de Jean-Luc Mélenchon están dispuestos a votar por Macro. Además, un argumento que se extiende es el de que el auge de la extrema derecha es consecuencia directa de la aplicación de las políticas liberales que quiere implantar Emmanuel Macron.

En cualquier caso, si Emmanuel Macron gana, tal y como predicen los sondeos, pero con un elevado nivel de voto en blanco y abstención, su fuerza moral para aplicar las reformas que considera necesarias se verá mermada. Luego, todo dependerá de si dispone de una mayoría suficiente en la Asamblea para poder gobernar.

Ayer, en sus últimas horas de campaña, Emmanuel Macron aseguró que tiene en cabeza el nombre de su futuro primer ministro, aunque sigue negándose a revelar quién es.