Política

El nuevo partido del ultra Farage pierde por la mínima su primer escaño en Westminster

El Partido Laborista retiene su diputado por el distrito de Peterborough

Un veterano del desembarco de Normandía besa ayer a la todavía «premier» británica, Theresa May
Un veterano del desembarco de Normandía besa ayer a la todavía «premier» británica, Theresa May

Su candidato es favorito en unas elecciones parciales en un distrito euroescéptico

En apenas seis meses, el líder euroescéptico Nigel Farage ha conseguido que el Partido del Brexit tenga ya más de 100.000 miembros y haya arrasado en las últimas elecciones europeas que Reino Unido se vio obligado a celebrar. Y a ppunto ha estado ayer de lograr su primer escaño en Westminster, lo que hubiera sido un auténtico caballo de Troya en la peor crisis institucional de la historia reciente del país.

Se celebraban elecciones en el distrito de Peterborough, en el este del país, y los sondeos daban mayoría al candidato euroscéptico, pero finalmente surgió la sorpresa. La candidata del Partido Laborista, Lisa Forbes, se ha hecho con el 31 por ciento de los votos frente al 29 por ciento obtenido por el Partido del Brexit, una estrecha victoria de tan sólo 683 papeletas, según los resultados oficiales recogidos por la cadena de noticias BBC.

Forbes ha indicado que su victoria en los comicios para ocupar la vacante dejada por la laborista Fiona Oluyinka Onasanya -que fue expulsada tras ser declarada culpable de obstrucción a la Justicia después de ser multada por exceder el límite de velocidad- es“significativa”. “A pesar de las diferentes opiniones existentes en toda la ciudad, el hecho de que el Partido del Brexit haya sido rechazado aquí en Peterborough muestra que las políticas de la división no ganarán”, ha subrayado Forbes.

Por su parte, la formación euroescéptica, que fue fundada recientemente y se hizo con 29 escaños en el Parlamento Europeo, se ha quedado sin el que hubiera su primer diputado en la Cámara de los Comunes. No obstante, el partido ha insistido en que “ningún escaño está asegurado”. Farage, que realizó una breve aparición antes de que el resultado fuera anunciado, se fue sin dirigirse antes a los medios de comunicación.

Las encuestas se equivocaron

En la noche del jueves, los sondeos daban como ganador a la formación liderada por el populista en las «by elections» en el distrito de Peterborough. Unos comicios menores para sustituir a un diputado que fallece o deja el puesto. En este caso, la laborista Fiona Oluyinka Onasanya fue expulsada por los propios electores al aparecer en el Parlamento con una pulsera electrónica que le pusieron al salir de prisión. La abogada excedió el límite de velocidad y para evitar el castigo dijo que quien conducía era su hermano.

Las encuestas situaban al candidato Mike Greene –antiguo simpatizante y donante de los conservadores– como claro vencedor en un distrito donde el 61% del electorado votó por la salida de la UE. El primer escaño para el Partido del Brexit hubiera sido un nuevo impulso para Farage, que promete ahora presentar candidatos para los 650 escaños que conforman la Cámara de los Comunes en caso de que haya elecciones anticipadas, una opción que cada vez cobra más peso ante la incertidumbre que se abre hoy con la dimisión formal de Theresa May como líder del Partido Conservador.

El satírico por excelencia «The Private Eye» ha dedicado su última portada su legado con una página completamente en blanco. Nadie puede acusarla de no haberlo intentado. Pero lo cierto es que la perseverante y discreta hija del vicario anglicano deja el puesto sin haber conseguido su único objetivo: el Brexit. Se quedará en Downing Street como primera ministra hasta que se anuncie un sucesor. Su relevo con David Cameron fue más que rápido. Pero la guerra civil en las filas «tories» está ahora más enraizada que nunca por lo que se espera una batalla larga e intensa con desenlace a finales de julio.

Las primarias están determinadas por una fecha clave: el 31 de octubre, cuando termina la segunda prórroga del Brexit. Los candidatos más euroescépticos aseguran que para entonces el país debe haber abandonado la UE, con o sin pacto. Los más moderados dejan la puerta abierta a una ampliación de plazos.