Una investigación implica a Rusia en el derribo del MH17

Una comisión internacional concluye que un misil lanzado por los separatistas provocó la tragedia que segó 298 vidas en 2014 en Ucrania.

Un miliciano prorruso oserva como una grúa traslado los restos del vuelo MH17, abatido en la región de Donetsk, en el este de Ucrania.

Una comisión internacional concluye que un misil lanzado por los separatistas provocó la tragedia que segó 298 vidas en 2014 en Ucrania.

La comisión internacional de investigación concluyó ayer, dos años y dos meses después, que el derribo del avión de Malaysia Airlines en el este de Ucrania, en el que fallecieron 298 personas, fue obra de los separatistas prorrusos, con un misil tierra-aire llegado desde Rusia y que regresó al país por carretera pocas horas después del derribo. Los rebeldes afirmaron, desde un primer momento, carecer de la tecnología para derribar un avión a esa altura, unos 10.000 metros.

Sin embargo, según la investigación criminal, encabezada por Países Bajos, con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU y en la que participan Malasia, Australia, Bélgica y Ucrania, varios mensajes interceptados revelan que rebeldes separatistas habían solicitado un sistema de misiles tierra-aire e informado de su llegada. «Las pruebas permiten concluir que el MH17 fue derribado con un misil 9M38 lanzado por un Buk, traído desde Rusia y que después del lanzamiento fue devuelto a Rusia», declaró ayer Wilbert Paulissen, de la Policía holandesa.

La Comisión, en la que han participado 200 agentes y juristas, revisó medio millón de fotos y vídeos y escuchó 250.000 conversaciones telefónicas. «De las conversaciones entre militares rusos interceptadas podemos concluir que el arma fue lanzada desde una zona ocupada por separatistas. El remolque que lo llevó a Ucrania y regresó a Rusia puede verse camuflado en diversas fotos», señala Paulissen. El informe especifica que el misil se lanzó «sin ninguna duda» desde un campo cercano a la localidad de Pervomajsk, en el este de Ucrania, que en ese momento estaba bajo control rebelde. De hecho, la comisión ha identificado ya a un centenar de sospechosos de estar implicados en el derribo, según aseguró el familiar de una de las víctimas, a las que se informó de las conclusiones con anterioridad.

En los 26 meses transcurridos desde el suceso, Moscú ha buscado debilidades en los argumentos que apuntaban a su implicación, tratando de convertir la causa criminal en un asunto político y generando ruido para desviar la atención. Un ruido en forma de teorías alternativas, poco verosímiles, pero amplificadas desde los medios estatales, como que el avión fue derribado por un caza ucraniano. Una versión que tumbó la investigación preliminar de la comisión, que concluyó en octubre de 2015 que el avión fue abatido sin género de dudas con un misil Buk tierra-aire de fabricación rusa. Sin embargo, el origen de fábrica no despejaba la cuestión de la autoría, pues se trata de un arma del que también dispone el Ejército ucraniano, que hasta el cambio de Gobierno tras el Maidán compraba casi todo su armamento a Rusia.

Las conclusiones anunciadas ayer, especialmente la posición desde la que se lanzó el misil, despejarían el interrogante de la autoría, si bien el Gobierno ruso volvió a negar implicación alguna. De hecho, adelantándose a las conclusiones, el Ministerio de Defensa publicó el lunes imágenes tomadas desde su centro de radares en Rostov y que, aseguró, facilitaría a la investigación. «Si hubo un cohete, sólo pudo haber sido disparado desde otra zona (distinta de Pervomajsk), no puedo afirmar desde cuál, ésa es una labor para los expertos. Ésta no es una conjetura sino información confirmada, los datos de radiolocalización no dejan lugar a discusión», dijo ayer el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

El jefe de la investigación internacional afirmó que sus conclusiones respecto a la ubicación exacta del sistema de misiles, a unos 25 kilómetros de la zona del siniestro, se basan en datos de satélite ofrecidos por EE UU y por la Agencia Espacial Europea. Además, afirmó que los investigadores cuentan con testimonios de vecinos de la zona que oyeron «una gran explosión y un enorme silbido» y vieron un rastro de humo en el cielo.