¿Es viable un programa «Petróleo por alimentos» para Venezuela?

La oposición cree que comprar crudo a Venezuela, tal y como ha planteado Borrell perpetúa al chavismo. Los últimos informes de la OPEP hablan de una dramática reducción hasta poco más de medio millón de barriles diarios

Un trabajador de la petrolera estatal PDVSA/AP
Un trabajador de la petrolera estatal PDVSA/AP

La oposición cree que comprar crudo a Venezuela, tal y como ha planteado Borrell perpetúa al chavismo. Los últimos informes de la OPEP hablan de una dramática reducción hasta poco más de medio millón de barriles diarios

El ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, ha planteado estos días en Bruselas que la Unión Europea estudie un plan de intercambio de petróleo por alimentos para la indispensable ayuda que necesitan los venezolanos.

Borrell participó en una Conferencia de Solidaridad con los Refugiados Venezolanos para buscar las herramientas con las que afrontar la crisis migratoria generada por la situación en Venezuela. «Hay que pensar en otro tipo de actuaciones como la de petróleo por alimentos para evitar que la situación se deteriore e impulse mayores flujos migratorios difíciles de manejar», manifestó ante sus socios.

Instó también a la Unión Europea a «pensar» en los recursos bloqueados para ponerlos a disposición de la ayuda humanitaria. Se refiere a activos venezolanos protegidos por gobiernos de distintos países, incluyendo el de Reino Unido, al considerar que Nicolás Maduro dejó de ser un presidente legítimo, que gobierna debido a un fraude electoral y que no debe tener acceso a las cuentas del Estado en otros territorios.

El planteamiento no es la primera vez que se pone encima de la mesa. Ya en julio pasado, el ex gobernador Henri Falcón –cuyo partido ha iniciado un diálogo con el régimen de Maduro para buscar mitigar la crisis política nacional a espaldas de la Asamblea Nacional– propuso aligerar las sanciones internacionales y permitir que las exportaciones de crudo del país suramericano puedan intercambiarse por alimentos. Se trata de un programa similar al aplicado a Irak entre 1996 y 2003 para ayudar a los ciudadanos a hacer frente a las sanciones después de que Sadam Hussein ordenara la invasión de Kuwait en 1990. En aquel caso, terminó siendo una fuente de corrupción.

El economista Francisco Rodríguez, cercano a Falcón, ha sido uno de los arquitectos de la propuesta. En Nueva York ha fundado la organización sin fines de lucro Petróleo para Venezuela, que impulsa el programa que, aclara, debe implementarse bajo la administración de Naciones Unidas, sujeto a la supervisión de la Comisión de Contraloría del parlamento venezolano y con apoyo del Gobierno de Estados Unidos. «Este programa no implica un levantamiento de sanciones», ha explicado Rodríguez en respuesta a quienes afirman que su propuesta le daría aire al gobierno de Maduro.

Pero Venezuela ya casi no produce crudo. Los últimos informes de la OPEP hablan de una dramática reducción hasta poco más de medio millón de barriles diarios, después de producir tres millones hace cinco años, y haber tenido una meta de seis millones para 2019. Buena parte de las exportaciones de hidrocarburos se hace, además, para pagar deudas adquiridas con Rusia, China e India. Solo EE UU pagaba al contado los envíos, hasta enero pasado, cuando se bloqueó el mercado.

Un programa de petróleo por alimentos ha sido rechazado por el líder opositor Juan Guaidó, quien dice que la mejor manera de resolver la crisis humanitaria, que ha provocado el éxodo de más de cuatro millones de personas, es concentrarse en expulsar a Maduro.

No obstante, analistas como el politólogo Pedro Urruchurtu se preguntan si la comunidad internacional, interesada en atender el gran problema del éxodo venezolano (que ACNUR calcula puede sumar a casi siete millones de personas en 2020), se enfocará en aliviar el sufrimiento o en solucionar el problema de origen, que es la continuidad en el poder de Nicolás Maduro.