Internacional

Israel detecta veinte casos de una subvariante de Ómicron que podría ser más mortífera

Salman Zarka afirmó el jueves que los tratamientos médicos no esenciales podrían tener que ser suspendidos temporalmente a causa del aumento de la presión por parte de la pandemia

Research on novel coronavirus 2019, National Institutes of Health
Las sospechas es que se podría haber diagnosticado por primera vez en India, donde apareció la anterior variante Delta FOTO: NIAID/NATIONAL INSTITUTES OF HEA EFE

El Ministerio de Sanidad de Israel ha señalado a través de su página web que durante el último día se han registrado 40.430 positivos, lo que eleva el total a los 1.713.563, con 8.293 muertos a causa de la COVID-19. Entre los casos detectados, al menos veinte se tratarían de una nueva subvariante de la cepa Ómicron del coronavirus que se ha denominado como BA2.

La variante, que ya ha sido detectada también en otros países, lleva mutaciones adicionales a las que ya tiene la propia Ómicron. Las autoridades de Israel han confirmado este viernes más de 40.000 casos de coronavirus durante el último día, la segunda cifra más alta hasta la fecha, mientras que el total de pacientes en estado grave ha superado el umbral de los 300 en el país.

El jefe de la respuesta ante la pandemia en Israel, Salman Zarka, afirmó el jueves que los tratamientos médicos no esenciales podrían tener que ser suspendidos temporalmente a causa del aumento de la presión por parte de la pandemia y el incremento de los trabajadores sanitarios contagiados. Así, reconoció que el repunte de las cifras, achacado principalmente a la variante ómicron, “supone inmensos desafíos a la hora de preservar los servicios esenciales”, por lo que se está considerando “minimizar los tratamientos no esenciales”, según recogió el diario ‘The Times of Israel’.

Según la emisora local Kan, hace unas semanas se encontró en China, y ahora también se ha observado en Australia, Dinamarca o Singapur, entre otros. Las sospechas es que se podría haber diagnosticado por primera vez en India, donde apareció la anterior variante Delta. Esto último es lo que alerta de una similitud con Deltacron, que se combinaba de las dos cepas a la vez.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, señaló el domingo que entre dos y cuatro millones de israelíes podrían contagiarse de COVID-19 durante esta ola, antes de pedir a la población que tenga paciencia y entienda las medidas de las autoridades.

El SARS-CoV-2 seguirá mutando, y a más velocidad si las vacunas no llegan a todos los rincones del planeta, aunque pueda convertirse algún día en endémico. Ante un futuro incierto, las agencias de medicamentos se movilizan para buscar estrategias conjuntas a “largo plazo”, en detrimento de refuerzos “continuos” y respuestas “reactivas”. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad israelí explica que “no hay evidencias de que se trate de una variante peligrosa, o al menos no se ha estudiado todavía su comportamiento”.

Medio millón con la cuarta dosis

Israel superó el medio millón de personas inoculadas con una cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus, informó hoy la oficina del primer ministro, Naftali Benet, mientras los contagios aumentan rápidamente. “La pionera campaña de vacunación de Israel ha alcanzado otro hito”, señaló Benet al anunciar la cifra de inoculados, todos ellos mayores de 60 años. Además, agradeció a quienes acudieron por cuarta vez a recibir el pinchazo por “ayudar a mantener a todos más seguros”. Esta cifra de inoculados fue alcanzada en menos de dos semanas, tras la aprobación de la cuarta dosis para este grupo etario el pasado 2 de enero.

La EMA insiste en que “tenemos que pensar en cómo podemos transicionar del actual y todavía marco de pandemia, a uno más endémico”, que -aún sin confirmarse- podría ser el escenario hacia el que caminaría potencialmente la COVID-19 en el futuro. Una de las estrategias es “sincronizar la vacunación con la llegada de la estación (del frío) dependiendo del hemisferio, de forma similar a lo que ya ocurre con la vacuna de la gripe” en otoño, señala Cavaleri, en defensa de una vacunación “más espaciada en el tiempo”.

“Si tenemos una estrategia en la que damos refuerzos cada, digamos, cuatro meses, terminaremos probablemente teniendo problemas con la respuesta inmune, que no será tan buena como quisiéramos. Así que deberíamos tener cuidado con no sobrecargar el sistema inmunológico con la inmunización repetida”, resumió esta semana.