Fallece el comandante del Ejército chileno que sucedió a Pinochet

El ex comandante en jefe del ejercito chileno, Ricardo Izurieta Caffarena, quien sucedió en el mando de la institución al exdictador Augusto Pinochet, falleció esta madrugada.

Según un comunicado difundido en su sitio web por el Ejército, Izurieta, quien estuvo a la cabeza de la institución armada entre 1998 y 2002, durante los mandatos de Eduardo Frei (1994-2000) y Ricardo Lagos (2000-2006), murió a los 71 años de edad junto a su familia en su domicilio, sin que se dieran detalles de la causa de su deceso.

La entidad castrense señaló en su nota que Izurieta condujo al Ejército "a una modernización tan significativa y trascendente como la efectuada a fines del siglo XIX, potenciando sus componentes y personal, acorde a las exigencias tecnológicas y operacionales que debería enfrentar en el siglo XXI".

"Asimismo acercó a la institución y especialmente a sus integrantes a toda la sociedad chilena sin exclusiones", agregó.

Ricardo Izurieta Caffarena sucedió a Pinochet, que se mantuvo en el mando militar ocho años después de dejar el poder en Chile en 1990, que había ejercido desde 1973 tras encabezar el golpe de estado que derrocó al presidente Salvador Allende.

El que fuera ministro de Defensa cuando Izurieta asumió el mando del Ejército, Edmundo Pérez Yoma, destacó que cumplió su labor con "limpieza y transparencia"en un período de transición tras los 25 años en el cargo de Pinochet.

"Se retiró dignamente, no intervino nunca más en política, dando un ejemplo de cómo debe ser un profesional militar", indicó Pérez Yoma a medios locales.

Pérez Yoma destacó la colaboración del general en la Mesa de Diálogo sobre Derechos Humanos, que se constituyó en ese período, entre otras cosas, para intentar obtener información de los más de 6.000 desaparecidos durante la dictadura de Pinochet.

Sin embargo, no todos coinciden con la labor que cumplió Izurieta y, en este sentido, la presidenta de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, señaló que "pudo haber contribuido a cambiar la historia", pero en cambio, "ayudó a mantener el pacto de silencio que hasta hoy existe"entre los miembros de las instituciones armadas sobre el paradero de sus familiares.