Política

Huawei, el gigante que amenaza a EE UU

El halo de misterio que rodea al fundador de esta empresa acrecienta las sospechas de que pueda suministrar datos de sus usuarios a Pekín.

Dibujo de la comparecencia de la vicepresidenta de Huawei, Sabrina Meng Wanzhou, en una corte de Canadá, donde fue detenida
Dibujo de la comparecencia de la vicepresidenta de Huawei, Sabrina Meng Wanzhou, en una corte de Canadá, donde fue detenida

El halo de misterio que rodea al fundador de esta empresa acrecienta las sospechas de que pueda suministrar datos de sus usuarios a Pekín.

La empresa de telecomunicaciones china Huawei está estos días en el ojo del huracán. Las miradas de todo el mundo están en el gigante de las telecomunicaciones desde que se supo que la directora financiera y vicepresidenta de la empresa, Sabrina Meng Wanzhou, había sido detenida en Canadá a petición de Estados Unidos. Fue el uno de diciembre, justo cuando Donald Trump y Xi Jinping cenaban juntos en la cumbre del G20 de Buenos Aires. ¿Casualidad? Nada en esta historia es casual o inocente. Huawei es la empresa joya de la tecnología china, la empresa reina, y Meng su ¨princesa¨, la hija del fundador, Ren Zhengfei, y la que se considera heredera del imperio de su padre. Atacarlos a ellos significa atacar a la élite del régimen chino.

La directora financiera de Huawei enfrenta cargos de fraude por una presunta violación del bloqueo económico de Estados Unidos a Irán a través de una empresa encubierta, SkyCom. Esto supondría una violación de las sanciones que Estados Unidos impuso a Irán, pero la detención de Meng va más allá de una violación de la guerra económica de Trump contra Teherán, es el último episodio de una larga historia. No sólo agrava las tensiones entre los Estados Unidos y China, sino que también revela por qué los funcionarios del gobierno de Estados Unidos consideran a Huawei como una empresa sospechosa.

En mayo, el Pentágono recomendó que las tiendas en las bases militares de Estados Unidos dejaran de vender teléfonos de Huawei y del gigante tecnológico chino ZTE porque podían "representar un riesgo inaceptable". La compañía "es efectivamente un brazo del gobierno chino", dijo el senador de Arkansas Tom Cotton en febrero, "y es más que capaz de robar información de los funcionarios de Estados Unidos pirateando sus dispositivos".

El director ejecutivo más misterioso del mundo

Huawei siempre ha negado esas acusaciones, pero hace tiempo que está en el punto de mira por sus relaciones con el régimen chino. Ren Zhengfei, el presidente de Huawei y padre de Meng, es un exoficial del Ejército Popular de Liberación de China y miembro del Partido Comunista. Zhengfei fundó su empresa en 1987 con un capital inicial de unos miles de dólares en Shenzhen, una ciudad al sudeste de China que fue la primera zona económica especial creada en el país y a la que se la conoce como la ciudad de los 50.000 millonarios.

Tres décadas después, la empresa china es el mayor fabricante de material para telecomunicaciones del mundo y aspira a liderar la implantación de la tecnología móvil 5G en todo el mundo. Es, además, el segundo fabricante de móviles por cuota de mercado del mundo, un 15%, solo por detrás de Samsung. No hay duda de que Huawei ha crecido enormemente en los últimos años, desde un pequeño fabricante hasta convertirse en un líder mundial en la industria tecnológica. La empresa china ha desbancado a Apple y cuenta con unos ingresos anuales de más de 92.000 millones de dólares y una plantilla de unas 180.000 personas.

A sus 74 años, Ren Zhengfei, sigue presidiendo el grupo, ubicado en el 72 lugar de las primeras 500 empresas del mundo según Fortune y se le considera el director ejecutivo más misterioso del mundo. Durante muchos años, su renuencia a aparecer en público, combinada con la aversión de la empresa a los medios de comunicación, incluso después de haberse convertido en un gigante mundial, dio la impresión de que él y Huawei tenían algo que ocultar.

Cuando las primeras acusaciones de espionaje saltaron, el ejecutivo rompió un silencio de 25 años para negarlas y aseguró que el gobierno chino nunca había solicitado a Huawei que espiara. Cuando se le pidió que dejara claro que había dejado el ejército y que su empresa no tenía ya vínculos con el gobierno chino o el estamento militar, Ren Zhengfei dijo que apoyaba al Partido Comunista Chino y era leal a su país, pero que no permitiría que esto afectara los intereses o la seguridad de otras naciones.

Las sospechas de espionaje

A pesar de las reiteradas protestas de inocencia de Huawei, las agencias de inteligencia de Estados Unidos alegan que la empresa china está vinculada al gobierno de Pekín y que sus equipos podrían contener “puertas traseras” para uso de los espías del gobierno. Sin embargo, nunca se han presentado pruebas.

Huawei se defiende acusando a su vez a Estados Unidos de tratar de dejarles fuera porque son muy competitivos y ha asegurado en más de una ocasión que se trata de una empresa privada. Pero dada la opacidad de la estructura accionarial de la empresa y la fortaleza de los vínculos entre el gobierno chino y las empresas, sus protestas caen en saco roto y Washington siguen temiendo que Pekín obligue a Huawei a entregar a las autoridades secretos industriales y otra información confidencial. Estos temores se agravaron el año pasado cuando el gobierno chino introdujo una nueva ley que exige que las empresas ayuden al gobierno cuando se lo piden.

La preocupación de Estados Unidos ahora se centra en el despliegue de redes móviles de quinta generación (5G), dónde Huawei está a la vanguardia. En agosto, el presidente norteamericano Donald Trump prohibió el hardware de la compañía china en las redes del gobierno estadounidense aludiendo a la seguridad nacional, en especial en relación con el despliegue de redes 5G.

Australia y Nueva Zelanda han bloqueado al gigante por razones de seguridad y recientemente prohibieron a Huawei construir redes 5G. Por su parte, el grupo británico de telecomunicaciones BP dijo que está retirando equipos de Huawei utilizados en su red de telefonía y hay indicios de que otros países como Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur, han puesto a la firma bajo evaluación.

Las sospechas se han contagiado a Europa y la Comisión Europea alertó el viernes sobre la posibilidad de que Pekín pudiera acceder a datos de los ciudadanos europeos a través de los dispositivos informáticos vendidos en territorio comunitario.

Las sospechas de espionaje no son nuevas. Se considera a Pekín el principal sospechoso del robo de datos de millones de empleados públicos estadounidenses en 2015. Un informe indicó ese año que compañías chinas habían insertado “chips espía” en artículos tecnológicos norteamericanos. Aunque las empresas afectadas lo negaron la sombra de la sospecha ya estaba plantada. Desde el Capitolio, varios diputados y senadores han acusado a Huawei de espionaje industrial y de servir los intereses del Gobierno y Ejército de China. El último en pronunciarse fue el senador demócrata Mark Warner, quien dijo que “hace tiempo que está claro que las empresas chinas Huawei y ZTE son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. ¨

La guerra es ahora tecnológica

Huawei es la joya de la corona del dinámico sector tecnológico de China, la prueba de que China puede ser líder en innovación tecnológica y que los tiempos de limitarse a copiar a las otras potencias han pasado. Muchos analistas ven aquí la verdadera clave de la escalada de tensión entre China y Estados Unidos. La batalla por liderar la revolución industrial tecnológica y la necesidad de proteger la propiedad intelectual para lograrlo. Huawei despierta muchos recelos entre otras razones porque es un ejemplo de un sector estratégico en el que el gigante asiático está desbancando al norteamericano. La guerra entre las dos superpotencias ya no es sólo comercial, sino tecnológica. Y en esta guerra, Meng, la princesa heredera de Huawei no sería más que una rehén.