Europa

Irakli Alasiana: «Si Rusia cruza otra línea roja en el este de Ucrania, provocará una guerra»

Entrevista al Ministro de Defensa de Georgia

Es la primera vez que un ministro de Defensa georgiano viene a España de visita oficial. Irakli Alasiana, con una prolífica carrera diplomática a sus espaldas, pero sobre todo con gran porvenir en Georgia, tiene claro que lo que ha ocurrido en Crimea «es inaceptable», pero como buen político aprovecha para recordar tanto a la UE como a la OTAN que Georgia es clave para hacer de la región un lugar más seguro y el mejor puente entre Asia Central y Europa. Algo que también le trasladó a su homólogo español, Pedro Morenés, el lunes. 2014 será un año fundamental para «la nueva Georgia» con la firma del Acuerdo de Asociación con Bruselas –adelantado a junio– y la cumbre de la Alianza Atlántica en septiembre.

–Hay una alerta en la región debido a la situación en Crimea forzada por Rusia. ¿Ha ordenado usted alguna maniobra especial a sus tropas?

–Tiflis está muy alertada por la situación en Ucrania. La comunidad internacional tendría que haber tenido una postura más fuerte cuando Rusia ocupó Georgia en 2008 y esto no hubiera ocurrido. No puedes en el siglo XXI ocupar un territorio sin consecuencias. Aunque entendemos que nadie quiere empezar la tercera guerra mundial. Georgia está siempre en alerta porque Rusia ocupa un 20% de nuestra tierra. Aun así, tenemos una política de no provocar a Rusia: nos aseguramos de no dar ningún pretexto a Moscú para actuar, como lo hubo en 2008. No obstante, lo que ocurrió hace tres semanas ha cambiado dramáticamente el ambiente. La única respuesta válida de Occidente y de la comunidad internacional debe ser apoyar y proteger el territorio y la integridad de Ucrania. Debemos asegurarnos de que el territorio de Ucrania es protegido –específicamente el este de Ucrania– de la tentativa de ocupación.

–Hace dos semanas su viceprimer ministro me comentó que si Putin se anexionaba Crimea no sería el final del juego. Si Crimea ya es rusa, ¿se teme por otras zonas?

–Sí. No queremos que el mundo vuelva a la Guerra Fría. Nosotros lo vivimos: Georgia estuvo 70 años bajo el dominio del imperio soviético, después nos liberamos, pero fuimos víctimas de la guerra civil. Y Rusia ha sido parte de nuestros problemas internos durante 20 años. Apoyaron y se anexionaron Abjasia y Osetia del Sur. Estratégicamente, si controlas Georgia, controlas toda la región, porque entonces puedes bloquear lo que venga desde Asia Central a Europa. Occidente debe actuar, pero la reacción no debe ser militar y no queremos que lo sea. Se puede dar una inteligente combinación de sanciones con incentivos para asegurarnos de que todo el mundo entiende que no puedes dibujar las líneas de los Estados usando la fuerza militar y mediante acciones unilaterales. Aquellos que cambian las fronteras con militares pensarán «¿si no hay consecuencias, por qué no cogemos otro territorio?», y estoy seguro de que esa lógica se extenderá a los Estados bálticos, que serán amenazados por la extensión de Rusia. Esto es una llamada de atención o al menos debería serlo para la UE, EE UU y para el mundo. Si nos mantenemos unidos, lograremos que Rusia entienda que éste no es el comportamiento aceptable, van a pagar el precio y volverán a la realidad en la que el mundo es mejor si se negocia sin guerras.

–El hasta ayer ministro de Defensa ucraniano intentó sin suerte llegar a Crimea. ¿Usted puede ir a Abjasia y Osetia del Sur?

–No, por supuesto que no. Sin embargo, tengo la confianza de que las relaciones Abjasia-Georgia y Osetia del Sur-Georgia tienen futuro. Primero, una Georgia fuerte económicamente, que forme parte de la UE, es una alternativa mejor a quedarse bajo la ocupación rusa. Segundo, no hay una solución militar a este conflicto. Las Fuerzas Armadas de Georgia son cada día más fuertes, porque somos el país (no OTAN) que más contribuye en Afganistán y nuestros soldados son respetados. Estamos construyendo un Ejército que tenga un efecto de disuasión, no de defensa. Todo esto hace que los abjasios y los surosetios confíen en nosotros. Aunque entendemos que se tardará mucho y que la clave es la economía. Sólo a través de lazos humanitarios y económicos, todos los bandos comenzarán a confiar los unos en los otros.

–Kiev ha retirado a sus tropas de Crimea, en mi opinión, para evitar un baño de sangre. ¿Le parece bien?

–Por supuesto que es una buena idea evitar una confrontación militar con Rusia. Desde los estándares internacionales, Crimea va a ser parte de Ucrania y Rusia está aislada en este sentido. Además, allí hay ucranianos y tártaros, por lo que no se sabe qué ocurrirá en un futuro. Pero pienso que es inteligente por parte de las autoridades ucranianas no involucrarse en una confrontación militar porque ahora se deben centrar inmediatamente en el este de Ucrania. Y urjo al Gobierno ucraniano a que esté muy atento a la seguridad de la población rusohablante, y a la vez que consolide la nación y los retos económicos. Es una amenaza inmediata a la que tienen que enfrentarse.

–¿Qué consejo ha dado a las autoridades ucranianas?

–Saben perfectamente que la única manera es consolidar la ayuda internacional y que los actores internacionales no provoquen a Rusia. Y estoy muy preocupado por si Rusia cruza otra línea roja en el este de Ucrania porque esto llevará a la confrontación y llevará a una guerra en la región e inestabilidad. Éste es el peor escenario y espero que la comunidad internacional, especialmente la OTAN y EE UU, sean capaces en ese momento, de frenar a Rusia.

–Parece que las sanciones económicas de Occidente o expulsar del G-8 a Rusia no les ha afectado.

–Es una postura. En el largo plazo les hará mucho daño. La economía de Rusia no está desarrollada, muchos de los ricos rusos tienen el dinero en el extranjero. Les pasará factura. Además, el aislamiento de Rusia le hará mucho daño a su imagen. Y pese a las críticas de que no han actuado con rapidez, la comunidad internacional tiene la esperanza de las sanciones a Moscú, porque nadie quiere un comportamiento irracional por parte de Rusia. De verdad que hay que ser muy sesudo con Moscú.

-¿Es 2014 un año clave para Georgia, en el que se promoverá el acercamiento de Georgia a la UE y la OTAN?

-Tenemos que acelerar la integración de los países del este en la UE y la OTAN. En este sentido, el acuerdo de asociación con Georgia se firmará en junio. Una decisión muy bienvenida, el celebrarlo dos meses antes por parte de la UE y estamos agradecidos también a España. Pero lo más importante es que en la cumbre de la OTAN en septiembre se dará otro paso más para acercarse a la Alianza Atlántica. Georgia ha progresado tanto desde 2008 y ahora no sólo sólo somos un país seguro sino que proveemos seguridad a la UE y la OTAN. Estamos muy orgullosos de que nuestras tropas estén luchando codo con codo con el resto de soldados en Afganistán. Es nuestra obligación, sentimos que Georgia será mejor con un mejor Afganistán, pero a la vez sentimos que si queremos ser parte de Europa también deberíamos formar parte de las operaciones de la UE y responder cuando la UE nos lo pida. En este sentido, también vamos a ser parte de la misión de la República Centroafricana. Nos hemos comprometido. Pues si Georgia actúa como un país de la OTAN, como un país europeo, cuándo se abra la puerta a ello, estaremos listos para unirnos a Bruselas y a la Alianza Atlántica. Dicho esto, entendemos que la geografía no va a cambiar, que tenemos que vivir con los rusos en la región y tengo que dejar claro la postura oficial del Gobierno de Georgia. Nuestra aspiración y la de los georgianos es formar parte de la UE y de la OTAN (en un 85% y 80% respectivamente) lo que no significa que tengamos que estar en contra de los rusos. Y lo demostramos. El turismo ruso en Georgia se triplicó el año pasado, porque los damos la bienvenida, porque tradicionalmente Georgia siempre ha sido un país muy hospitalario, queremos asegurarnos de que Rusia entiende que una fuerte y unida Georgia como vecina le sirve mucho más a largo plazo que la confrontación entre vecinos. Por eso promovemos esta política. Tener una relación pragmática apaciguando las tensiones entre Georgia y Rusia nos da más espacio para desarrollarnos, para conseguir una democracia institucionalmente fuerte, y ser parte de la UE y la OTAN.