Ciberespías rusos intentan boicotear el triunfo de Macron

Hollande insta a no instrumentalizar el terrorismo ante los dos presidenciables en el homenaje al policía asesinado en París

El grupo Fancy Bear intentó robar datos personales o de identificación a través del envío de correos fraudulentos y también tenían como objetivo infectar ordenadores

François Hollande presidió ayer el homenaje nacional a Xavier Jugelé, el policía asesinado en el atentado de los Campos Elíseos. La ceremonia estuvo marcada por el emotivo discurso de Etienne Cardiles, compañero del policía, en el que habló del orgullo con que vestía su uniforme y del «dolor sin odio» que sentía porque el odio «no correspondía a lo que animaba la vida de Jugelé».

Pero el presidente de la República, aprovechando la presencia de los dos candidatos a su sucesión, Marine Le Pen y Emmanuel Macron, les dirigió unas palabras para recordarles que la desaparición del policía «recuerda lo que debemos a las Fuerzas de Seguridad», y les conminó a «acordar las fuentes presupuestarias necesarias para reclutar el personal indispensable para la protección de los ciudadanos», al mismo tiempo que se ponía como ejemplo y recordaba que «eso es lo que yo he hecho desde hace cinco años». Hollande también pidió «unidad y responsabilidad» en la lucha contra el terrorismo.

El presidente no parece seguro de que su exministro de Economía tenga asegurada la victoria el 7 de mayo. Después de anunciar la víspera que él votará por Macron y enumerar todos los males que caerían sobre Francia si Le Pen fuese elegida, ayer volvió a insistir. Durante una visita a Laval, Hollande dijo estar convencido de que «no hay una concienciación de lo que ocurrió el domingo» con el pase del Frente Nacional a la segunda vuelta. «No es anodino» que la extrema derecha esté en la segunda vuelta de una elección presidencial, y como «nada hay determinado», «lo que está en juego es que el FN sea lo más débil posible». De momento, un nuevo sondo Ifop-Fiducial indicaba ayer que Macron sería elegido presidente con el 61% de votos contra un 39% de Le Pen.

El favorito se mostró de acuerdo con el presidente de la República y aseguró que «nada está nunca ganado». Macron se considera «el ejemplo vivo de que los pronosticadores se equivocan» y de ahí la necesidad de «luchar, querer, explicar, incitar» y de continuar luchando para defender «el campo de los progresistas hasta el final».

El líder de En Marcha se mostró crítico con los periodistas que juzgan que no va demasiado deprisa. « Yo seré dueño de mi propio tiempo, jamás he seguido el ‘diktat’ de los medios», pero no hizo referencias a la noticia de que su equipo de campaña ha sufrido intentos de pirateo en el último mes. Según Trend Micro, empresa japonesa de ciberseguridad, los ataques parten del grupo de «hackers» ruso Pawn Storm, conocidos también bajo el nombre de «Fancy Bears», y son los mismos que son acusados de haber atacado los e-mails del Partido Demócrata durante la campaña presidencial en Estados Unidos.

Con la creación de cuatro páginas cercanas a las utilizadas por En Marcha, pretendían hacer caer en la trampa a voluntarios del partido para recuperar su nombre de usuario y su contraseña. Por suerte, ningún dato sensible ha podido ser recuperado. Según Trend Micro se sospecha que detrás del intento de pirateo están los Servicios de Seguridad rusos a pesar de que el portavoz del Kremlin negó toda implicación.

Mientras los candidatos al Elíseo desarrollan su campaña, Los Republicanos intentan no partir completamente a la deriva salvando, si posible, los muebles en las legislativas de junio, pero con el problema añadido de que están divididos frente a la postura que deben tomar de cara a la segunda vuelta de las presidenciales. El caso más evidente es el del presidente de Provenza Alpes Costa Azul, Christian Strosi, que pide en «Le Monde» que sean expulsados del partido «todos los que no opten de forma clara por un voto para frenar a Le Pen». Otros, como el presidente del departamento de Alpes Marítimos, Eric Ciotti o la formación Sentido Común, ligada a Los Republicanos, no piden el voto por Macron.

Los conservadores piensan que tienen una oportunidad de ganar las legislativas porque no ha habido una avalancha de electores que hayan optado por el líder de En Marcha en la primera vuelta (menos de un 25%) y ahora que ha desaparecido François Fillon todo es posible. Nicolas Sarkozy, que está «aterrado» por los resultados de su partido, según «Le Parisien», achaca la derrota a la falta de discurso hacia las clases populares. Aunque aseguran que no tiene la intención de recuperar la dirección de Los Republicanos, está hablando con unos y otros para hacer llegar sus consignas.