La confesión que desmonta la farsa de la justicia chavista

El fiscal venezolano Franklin Nieves, instalado en Miami
El fiscal venezolano Franklin Nieves, instalado en Miami

«Van a condenarte por temor a perder su liderazgo». Esto es lo que le dijo el fiscal Franklin Nieves al opositor venezolano Leopoldo López el día en que éste fue detenido en 2014.

Durante más de un año, el fiscal Franklin Nieves defendió ante una jueza federal en Venezuela que el líder opositor Leopoldo López debía ser declarado culpable de incitar a la violencia. En septiembre, la jueza estuvo de acuerdo y sentenció a López a casi catorce años de prisión en lo que la mayoría de los observadores internacionales considera una farsa de juicio.

Ahora, Nieves, uno de los dos fiscales de hierro en el caso, dice que lo lamenta. «Leopoldo López es inocente», declaró Nieves en una entrevista con «The Wall Street Journal» esta semana, tras huir de Venezuela el pasado día 23 y después de difundir un vídeo diciendo que los procedimientos eran falsos. Su cambio de actitud está causando un gran revuelo político en Caracas y un problema espinoso para el asediado régimen del presidente Nicolás Maduro, el heredero del populista Hugo Chávez.

Secándose los ojos con un pañuelo, Nieves se disculpó por sus acciones como el fiscal que detuvo a López y supervisó su juicio. «Desde mi corazón, quiero pedir perdón a Venezuela, a Leopoldo López y a su familia, especialmente a sus hijos», dijo. Tras explicar que se dirigían a pasar unas vacaciones a Aruba, Nieves se llevó a su esposa y a sus dos hijas con él a Miami, desde donde la familia pedirá asilo en EE UU.

La deserción y la dramática disculpa del fiscal van probablemente a profundizar la crisis política del país caribeño y a dar más munición a los críticos del Gobierno de Maduro de cara a las elecciones legislativas de diciembre. El Partido Socialista Unido de Venezuela está cayendo en los sondeos y se espera que pierda el control de la Asamblea Nacional. El presidente es cada día más impopular a consecuencia de la disminución de los precios del petróleo y la mala gestión económica, que han provocado una profunda crisis económica, escasez generalizada y la inflación más alta del mundo.

Un cambio en la opinión pública que reafirma a Nieves «lo que la oposición y los observadores internacionales afirman desde que López se entregó a la Policía en febrero del año pasado: que su detención fue una medida política por parte del Gobierno de Maduro como parte de un amplio intento por aplacar la disidencia, al igual que en toda Venezuela estaban multiplicándose las protestas contra el régimen. «Éste fue un fallo totalmente político que debe ser anulado. Todos los derechos humanos de Leopoldo López fueron violados porque no pudo presentar testigos o evidencias», denunció Nieves en la entrevista.

A raíz de las revelaciones, los familiares de López, de 44 años, y los líderes de la oposición han exigido la libertad del líder del partido Voluntad Popular, quien actualmente cumple su condena en una prisión militar. «Esto es muy importante porque demuestra que Leopoldo López es un preso político y que el régimen está encarcelando a sus opositores políticos», según Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas, con sede en Washington. Nieves, cuya hija va a la misma escuela que la de López, dijo que no había podido dormir bien desde que el líder opositor se entregó a las autoridades en febrero de 2014. No renunció antes al caso, se justifica, porque los jueces y los fiscales venezolanos son aterrorizados para cumplir con las directrices de Maduro y otros líderes políticos. «Los fiscales y los jueces temen que si alguien disiente a la hora de cumplir una orden, se inventarán un caso en su contra y serán encarcelados», explica Nieves. El fiscal sostiene que decenas de funcionarios de seguridad venezolanos se arremolinaban fuera de las puertas de la sala durante cada una de las sesiones del juicio a López, con el fin de intimidar a los funcionarios judiciales para que no desafiaran sus órdenes.

Nieves declara que los jueces y los fiscales fueron presionados por parte de sus superiores –quienes les habrían dado órdenes verbalmente en reuniones frecuentes–, para condenar a opositores políticos.

En Caracas, la fiscal general, Luisa Ortega, negó que Nieves fuera presionado y aseguró que el fiscal fue despedido en los últimos días «porque abandonó su puesto». López fue condenado por incitar a la violencia durante un discurso que pronunció en una manifestación en febrero de 2014, cuando Venezuela se encontraba dividida por las protestas, algunas de las cuales se volvieron violentas. Al menos 43 personas murieron durante los enfrentamientos ese año. La mayoría de ellas fueron asesinadas por las Fuerzas de Seguridad venezolanas y los grupos armados aliados con el gobierno chavista, según denuncian los grupos de derechos humanos venezolanos y extranjeros, que recogen testimonios de familiares de las víctimas.

Durante el juicio de López, el Gobierno presentó más de 150 testigos. Sólo a dos de los llamados por la defensa de López se les permitió declarar. «Es algo propio de la Inquisición española», lamenta José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. Pero una cosa es que los grupos de derechos humanos digan que el juicio fue una farsa, y otra muy distinta que lo admita el fiscal. Las declaraciones del fiscal, una breve versión de la que vertió en un vídeo dado a conocer la semana pasada, han puesto de relieve la falta de independencia del Poder Judicial en Venezuela. «La falta de independencia y autonomía del Poder Judicial del poder político es uno de los puntos más débiles de la democracia en Venezuela», denuncia la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un brazo independiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), en su informe anual de 2014, publicado en mayo pasado. El Gobierno de Maduro no respondió al informe de la CIDH, y se le ha negado el permiso para visitar Venezuela para monitorear los derechos humanos desde 2002, a pesar de que Venezuela es signatario del tratado de Derechos Américanos.

Diana López, la hermana del preso político, se mostró sorprendida por la deserción de Nieves. «No esperábamos esto en absoluto», dijo. «Creo que está diciendo la verdad. Es algo que siempre hemos sabido, que el caso es una farsa completa», dijo López, quien asistió a la mayoría de los procedimientos contra su hermano en el Palacio de Justicia, en el centro de Caracas. Nieves fue una figura central en el caso contra López desde el principio. Él era el único firmante el 12 de febrero 2014 de la detención del líder de la oposición, y estuvo presente en casi todos los procedimientos judiciales durante más de catorce meses. «Él hizo su trabajo y tuvo su papel como el acusador, dijo López. «Es por eso que nos quedamos muy sorprendidos» cuando abandonó Venezuela. «Debe de haber tenido mucha presión y tal vez él también era una víctima del sistema judicial y la corrupción que ahora es tan común», dijo. «Él tuvo que dejar Venezuela para denunciar lo que hizo. ¿Qué nos dice eso? Que su vida y la de su familia estaban en peligro». Nieves dijo que estaba particularmente obsesionado por la imagen de los hijos pequeños de López. «Siempre he visto sus caras cuando me desperté en medio de la noche», explicó. Sostiene que le dijo a López el día de su detención que iba a ser declarado culpable. «Van a condenarte por temor a perder su liderazgo», le dijo.

The Wall Street Journal