La derrota en Baja Sajonia anticipa una dura batalla electoral para Merkel

La izquierda arrebata a la CDU el Gobierno regional por un solo diputado

Las elecciones en Baja Sajonia, el segundo «Land» más grande de Alemania, concitaron ayer la atención política de todo el país al tratarse del último examen electoral antes de las generales del 22 de septiembre. Y es que este Estado federado de ocho millones de habitantes reproduce en miniatura el escenario político de Berlín: una coalición de democristianos (CDU) y liberales (FDP) en el Gobierno y una oposición «rojiverde» ansiosa de sumar los votos suficientes para llegar al poder.

Conscientes de lo mucho que se jugaban, los líderes políticos alemanes se habíann prodigado en Baja Sajonia durante las últimas semanas. La canciller, Angela Merkel, participó en siete actos electorales, mientras que el candidato socialdemócrata, Peer Steinbrück, lo hizo en treinta.

Tras un escrutinio de infarto que dibujaba un empate técnico entre el centro derecha y el centro izquierda, con un 46% de votos para cada uno, socialdemócratas y verdes lograron hacerse con la victoria al sumar un diputado más en el Parlamento de Hanóver (69 frente a 68). El apretado resultado en Baja Sajonia hace prever unas reñidas elecciones federales dentro de ocho meses.

Con todo, la mayor sorpresa fue la recuperación en las urnas de los liberales, que, contra todo pronóstico, lograron el 9,9% gracias al apoyo prestado por algunos electores de la CDU, el partido más votado, con el 36,% tras caer seis puntos. Según estimaciones de la televisión pública ARD, unos 101.000 electorales que votaron a los democristianos en 2008 prestaron ayer su apoyo al moribundo socio de coalición.

Para los liberales, que llevan dos años luchando por su supervivencia política, estos comicios se han convertido en un auténtico respiro. Otra derrota hubiera costado la cabeza al líder del partido y ministro federal de Economía, Philip Rösler. «No sólo es un gran día para el FDP en Baja Sajonia, sino un gran día para el FDP y los liberales en toda Alemania», aseguró desde Berlín un aliviado Rösler. El inesperado ascenso liberal llevó a asegurar al presidente del Partido Socialdemócrata (SPD) que «el FDP sólo existe gracias a que ha recibido una transfusión de sangre».

Para el SPD, las elecciones se saldaron con un 32,6% de votos (2,3 puntos más), mientras que sus socios, Los Verdes, subieron del 8 al 13,6% de los votos.

Estos comicios regionales vuelven a poner de manifiesto la dificultad que tiene Merkel de convertir su altos niveles de popularidad (65%) en votos electorales, lo que le puede hacer muy cuesta arriba su reelección para un tercer mandato. En tres años, la canciller alemana ha perdido doce comicios regionales. La canciller se arriesga a pasar a la oposición arrastrada por la debacle de sus socios liberales y a pesar de que la CDU sea el partido más votado.

Pero quien verdaderamente se jugaba su futuro político era Steinbrück, que necesitaba a toda costa una victoria para acallar el pesimismo que se extiende entre el electorado socialdemócrata a la vista de unos sondeos que colocan el SPD a veinte puntos por detrás de la CDU. Peter Loesche, politólogo de la Universidad de Göttingen, reconocía que «si el SPD pierde en Baja Sajonia tras un año en cabaza de los sondeos, se le echará la culpa al Steinbrück». Y es que la impopularidad del ex ministro de Economía había perjudicado las posibilidades del candidato de su partido y nuevo ministro presidente, Stephen Weil. En doce meses, la ventaja «rojiverde» había pasado de trece a siete puntos. Un exultante Steinbrück aseguró a la Prensa que «el resultado demuestra que la carrera hasta septiembre está lejos de acabar». El candidato socialdemócrata sueña con que esta victoria proporcione a su campaña el impulso perdido.