La oposición valida las firmas necesarias para el revocatorio

El Consejo Electoral de Venezuela decidirá el 26 de julio si aprueba el referéndum contra Maduro

Un venezolano busca comida entre la basura, en Caracas
Un venezolano busca comida entre la basura, en Caracas

El Consejo Electoral de Venezuela decidirá el 26 de julio si aprueba el referéndum contra Maduro

La oposición podría estar más cerca que nunca de lograr la convocatoria de un referéndum revocatorio que logre un cambio de Gobierno por la vía constitucional. Ayer, finalmente, se culminó el proceso de validación del 1% de las firmas que fue solicitado por el Consejo Nacional Electoral para conseguir un referéndum contra el presidente Nicolás Maduro.

Aunque el poder electoral puso especialmente difícil este proceso, sin embargo, los líderes de la oposición y la ciudadanía lograron salvar todos los obstáculos en el último momento, gracias a la llamada «Operación Remate». Por ejemplo, en el interior de Venezuela, específicamente en el estado Nueva Esparta, la convocatoria del revocatorio estuvo en peligro dado que el proceso se dilató en las únicas cinco máquinas que había en toda la entidad. Debido a ello, el alcalde Richard Fermín, perteneciente al partido Primero Justicia, presionó con una huelga de hambre para que el proceso transcurriera sin que tuviese que enfrentarse a mayores trabas.

«¡Misión cumplida! El Pueblo de Nueva Esparta pasó el obstáculo creado», escribió Henrique Capriles Radonski en la red social Twitter cuando se logró el 1% de la meta nacional con el último de los estados. También el diputado Julio Borges expresó su satisfacción por el logro. «¡Nueva Esparta logró su objetivo! ¡Y seguiremos validando para demostrar la fuerza de un pueblo decidido a cambiar!» escribió en la citada red social.

La activación del 1% estuvo viciada desde un principio. El proceso de verificación de firmas por parte del CNE debía producirse en cinco días, pero se tardó más de 40 en dar una respuesta. Posteriormente, líderes como Henrique Capriles Radonski, Enrique Márquez, Delsa Solórzano, Juan Requesens, así como más de diez diputados, fueron excluidos de la validación. Después, el cuerpo electoral anunció que pondría solamente 24 puntos de validación, uno por cada estado que tiene Venezuela, para que la gente acudiera a reafirmar su voluntad. El CNE «cedió» y puso puntos en varios municipios, aunque con discrecionalidad, dejando de lado los municipios con mayor concentración de votos opositores.

La oposición se organizó y movilizó a las personas en autobuses, automóviles particulares y hasta en lanchas en los poblados indígenas de Venezuela para que una mayoría del electorado acudiese a ratificar sus firmas.

Una vez culminado el proceso (hacia las cuatro de la tarde, hora local) se quedaron fuera, formando una cola, miles y miles de personas, que no pudieron ratificar su voto por las limitaciones técnicas de maquinaria y porque se venció el plazo de cinco días. Entonces, el CNE se negó a extenderlo, tal como lo hizo en el referéndum revocatorio del 2007, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez pidió la consulta para reformar la Constitución.

Al cierre de esta edición se habían logrado poco más de 326.000 validaciones, casi el doble de lo que exige la normativa, que se reducen a 195.000. No obstante, será el 26 de julio cuando el Poder Electoral se pronuncie sobre si se avanza en el proceso hacia un referéndum revocatorio que quite del poder a Maduro o si, por el contrario, no se realiza la consulta.

Mientras en Venezuela culminaba el último día de validación de firmas ante un posible revocatorio, el presidente Nicolás Maduro estaba en Cuba con motivo de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Allí, el presidente remarcó a los medios de comunicación que, de convocarse el revocatorio que exige la oposición, se medirá y ganará. «Si hay [referéndum], iremos y ganaremos, y si no lo hay, la vida política continuará», sentenció.

Ante el escenario de perder el revocatorio, el mandatario hizo hincapié en que lo primero que haría, de darse el caso, sería reconocer su derrota. «Como siempre, reconoceremos victoria y derrotas. El oficialismo ha ganado 18 elecciones y todas han sido desconocidas por la oposición venezolana. Tenemos otra ética política», aseguró Maduro.