La OTAN ultima cuatro batallones para contener a Rusia en el Báltico

España podría anunciar tras la formación del Gobierno el envío de hasta 150 soldados a Letonia

Hasta 17 países aliados desplegarán tropas en la primavera de 2017 para proteger el flanco este de la amenaza rusa.

Los ministros de Defensa de la OTAN ultiman hoy los preparativos para el posicionamiento en Polonia y los países bálticos de cuatro batallones de 4.000 soldados procedentes de 17 países a partir de la próxima primavera, en el que se considera el mayor despliegue militar de la Alianza Atlántica junto a las fronteras rusas desde el fin de la Guerra Fría. El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jens Stoltenberg, aseguró que la alianza apuesta por una defensa fuerte, la disuasión y el diálogo político con Rusia. "Todo lo que hacemos es defensivo. No queremos provocar un conflicto, queremos prevenirlo", señaló.

Los batallones permanecerán en su destino de forma permanente pero se rotarán cada seis o nueve meses. A cargo de cada unidad habrá un país líder (Alemania, Canadá, EE UU y Reino Unido) que asumirá el mando y aportará el grueso de los efectivos, mientras que el resto de países enviará tropas de apoyo. En esa lista figuran Italia, Francia, Países Bajos, Eslovenia, Bélgica, Dinamarca, Rumanía, Croacia, Luxemburgo y Noruega, entre otros. Esta mañana, el ministro de defensa español, Pedro Morenés, ha anunciado en Bruselas que existe un plan muy detallado para enviar una compañía de hasta 150 soldados a Letonia. Sin embargo, la decisión última del despliegue la tendrá que tomar el próximo Gobierno.

Stoltenberg señaló que se trata de una fuerza “multinacional” y que “responde a una política creíble” para hacer frente al rearme de Rusia, cuyo gasto militar se ha triplicado en los últimos años, según la OTAN. El despliegue por parte de Rusia de misiles con capacidades nucleares en la provincia de Kaliningrado, confirmado a principios de este mes, ha encendido las alarmas en el cuartel general de la alianza en Bruselas y, especialmente, en los países del Báltico, temerosos de una posible agresión rusa tras la anexión de Crimea en 2014.

No es la primera vez que Moscú despliega el sistema de misiles de medio alcance Iskander-M, pero se teme que en esta ocasión, el posicionamiento de este armamento en una localidad situada entre Polonia y Lituania sea permanente. “Es importante y necesario que la OTAN responda al considerable y significativo incremento militar de Rusia durante mucho tiempo”, insistió el secretario genera de la organización atlántica.

Al mismo tiempo, la OTAN ultima planes para proteger el flanco sur con el envío de tropas a Rumania, Bulgaria y Turquía. En este sentido, Stoltenberg anunció ayer que varios países de la OTAN participarán en el despliegue en la región del Mar Negro, que según el presidente turco se ha convertido en “un lago ruso” por la elevada presencia militar de este país. Canadá, Polonia, Turquía y Estados Unidos, añadió el jefe de la OTAN, formarán parte de las fuerzas con labores de vigilancia en tierra.