La República Eslovaca en España conmemora el XXV Aniversario de su Independencia

El acto protocolario empezó con la interpretación de los himnos de España y Eslovaquia

De izda a drcha: Claudio Chaqués; Alfredo Leonard; el anfitrión eslovaco Vladimír Grácz y Carlos Matilla.
De izda a drcha: Claudio Chaqués; Alfredo Leonard; el anfitrión eslovaco Vladimír Grácz y Carlos Matilla.

El acto protocolario empezó con la interpretación de los himnos de España y Eslovaquia.

Con motivo de la celebración del XXV aniversario de la independencia de la República Eslovaca (1 de enero de 1993), el embajador Vladimír Grácz y su señora ofrecieron una brillante recepción el pasado 11 de enero en el Círculo de Bellas Artes de esta capital, evento al que asistieron los embajadores de Irán, Venezuela, Kazajstán, Polonia, Azerbaiyán, Andorra, Francia, Rusia, Ucrania, Serbia y Hungría, así como numerosas autoridades de la administración españolas y de la vida social madrileña.

El acto protocolario empezó con la interpretación de los himnos de España y Eslovaquia, a continuación el anfitrión eslovaco hizo uso de la palabra quién expresó: «Para Eslovaquia este acontecimiento hace 25 años supuso el cumplimiento de un sueño milenario, que fue acogido con enorme entusiasmo debido a una decisión política, teniendo en cuenta que el 80% de la población de Checoslovaquia no querían esta separación, porque la situación de aquella época era muy delicada por el conflicto de los Balcanes y la desintegración de la Unión Soviética. En cambio los problemas actuales suponen una crisis moral, con movimientos tendentes a la desintegración de la Unión Europea, a la que por encima de todo deberíamos de defenderla».

Se explica el embajador «La Republica Eslovaca procede de un gran país como es Checoslovaquia, del que celebramos conjuntamente con la Republica Checa el Centenario de su creación, hoy los dos Estados mantenemos unas excelentes relaciones. Los dos pueblos después del divorcio aterciopelado nos encontramos juntos en la UE. Por lo que hay que valorar el pasado de Checoslovaquia y aceptar el presente y esforzarnos para construir un futuro mejor».

Corroboró el embajador Grácz que «las relaciones con España son impecables, de una excelente colaboración, de una gran sintonía y apoyo mutuo en las candidaturas para las instituciones internacionales. Las relaciones económicas son fantásticas, al igual que las relaciones culturales. A título personal reconoce que España es un maravilloso país, que ha podido conocerlo en compañía de su señora esposa».