Política

La UE da un portazo a May y no renegociará el Brexit

La «premier» inicia una gira desesperada por Europa en busca de una solución que le permita salvar su acuerdo. Merkel enfría las expectativas de un cambio sobre la frontera con Irlanda.

Atrapada en la limusina La canciller Angela Merkel saluda a la «premier» Theresa May, que se había quedado atrapada en su coche oficial
Atrapada en la limusina La canciller Angela Merkel saluda a la «premier» Theresa May, que se había quedado atrapada en su coche oficial

La «premier» inicia una gira desesperada por Europa en busca de una solución que le permita salvar su acuerdo. Merkel enfría las expectativas de un cambio sobre la frontera con Irlanda.

Lejos de hallar concesiones, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, solo retrató ayer sus propias dificultades en la gira europea que le llevó a La Haya, Berlín y Bruselas en busca de ayuda para salir del laberinto en el que se encuentra atrapada. Se encontró en todas las etapas con palabras de ánimo y gestos de buena voluntad, pero ningún resultado concreto. La primera ministra está contra las cuerdas en su país y le urge dar con una llave milagrosa, ya que ayer uno de sus portavoces anunció que la votación que suspendió ayer se celebrará antes del 21 de enero.

En La Haya fue recibida por el primer ministro, Mark Rutte, quien tras el encuentro se limitó a decir que «he recibido esta mañana a la primera ministra Theresa May para un desayuno en preparación del Consejo Europeo de esta semana. Ha sido un diálogo útil en el que hemos discutido los últimos desarrollos del Brexit». La elección estratégica de Países Bajos como primera parada se debe a la importancia que tiene también para Rutte un acuerdo negociado, ya que una ruptura abrupta podría costarle 2.300 millones de euros.

Frialdad también en Alemania, donde recibió quizá el no más rotundo del día por parte de Angela Merkel tras un encuentro de apenas una hora. La canciller advirtió a May de que «no habrá más renegociación» del acuerdo que ya está pactado entre Londres y los Veintisiete. Así al menos lo revelaron fuentes con acceso a esta reunión, en la que Merkel expresó, no obstante, su impresión de que aún era posible alcanzar una solución, aunque cualquier negociación a partir de ahora tendrá que ser con la UE como un bloque y no de forma bilateral. Una circunstancia que, a modo anecdótico, quedó retratada en la llegada de May a la C.ancillería. Su coche oficial paró frente a la alfombra roja donde la esperaba Merkel y cuando una funcionaria del Gobierno alemán intentó abrir la puerta, no pudo. Lo intentó varias veces, pero tampoco. Un segundo asistente que viajaba en la parte delantera intentó desbloquear sin éxito el seguro desde la puerta. Hasta que May pudo bajar del coche pasaron trece segundos, que fueron interpretados como simbología de lo problemático que será para Londres salir de la UE.

Tras su reunión con May, la canciller conversó con legisladores de su propio partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y con su socio bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU), a los que reveló detalles del encuentro. Les aseguró que no ve «ninguna posibilidad de cambiar» el acuerdo alcanzado el 25 de noviembre entre Bruselas y Londres. Por su parte, el portavoz de May dijo a la Prensa que ésta y la canciller acordaron permanecer en estrecho contacto mientras May intenta que el Parlamento apruebe el acuerdo de divorcio.

Merkel no se ha pronunciado respecto al paso atrás dado por May en el Parlamento británico, donde retrasó la votación del acuerdo alcanzado con Bruselas ante la derrota que le esperaba, pero su ministro de Exteriores, Heiko Maas, aseguró que su país quiere «un Brexit ordenado» y subrayó que «el acuerdo actual aporta una sólida base para la salida de Reino Unido de la UE».

Después May puso rumbo a Bruselas en busca de auxilio. Tampoco allí encontró respuestas, o al menos nada definitivo que poder llevar a casa, aunque los contactos continuarán hasta mañana, cuando el presidente del Consejo, Donald Tusk, ha convocado un encuentro extraordinario sobre el Brexit a Veintisiete dentro de la cumbre ya programada. Quizás quien mejor resumió la situación fue el político polaco tras reunirse con la «premier». Tusk aseguró haber mantenido una «larga y franca discusión» con May y quiso dejar claro que «los Veintisiete queremos ayudar. La cuestión es cómo». No es la primera vez que el bloque se encuentra en esta disyuntiva: tirar un salvavidas a May sin traicionar sus principios. Lo contrario sería meterse un gol en propia puerta y ceder a las proclamas de los «brexiters». Con múltiples frentes abiertos y el auge del populismo, los Veintisiete saben que no pueden permitírselo. La unidad mostrada en las negociaciones (solo oscurecida por el veto español) parece uno de los pocos triunfos del «club» estos últimos años.

En esa línea, desde el hemiciclo en Estrasburgo, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, se afanó en mostrar firmeza, pero también ciertas dosis de esperanza. «El pacto que acordamos el 25 de noviembre es le mejor posible y el único posible. No hay espacio para renegociar, pero sí para una mayor clarificación e interpretación sin abrir de nuevo el acuerdo», aseguró antes de volver a Bruselas para reunirse por la tarde con la «premier» británica. Ya en un tono más conciliador, el político luxemburgués defendió la existencia de «bastante margen de maniobra, si se usa con inteligencia» y sin traicionar lo ya consensuado entre los socios sobre la solución dada a Irlanda.

Tras su encuentro con Tusk, la propia «premier» reconoció los límites de su empresa. En unas declaraciones a la cadena Sky News, dijo que el acuerdo de salida ya pactado es el único posible, pero mostró sus deseo de buscar garantías para asegurar que la solución de emergencia sobre Irlanda será «solo temporal». Un apartado que, por otra parte, ya aparece claramente en el acuerdo. En Bruselas se afanan en buscar un conejo de la chistera, pero son conscientes de que el juego político al otro lado del Canal de la Mancha es impredecible. Hoy May se entrevistará en Irlanda con el primer ministro. Leo Varadkar, quien por primera vez aludió ayer a la posibilidad de que Londres revoque el Brexit.