Lo que las empresas españolas se juegan en México

El temor a que México se quede fuera del Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá les preocupa más que la posible victoria de López Obrador

Sede del BBVA Bancomer en México D.F, uno de los edificios más altos de la capital mexicana.
Sede del BBVA Bancomer en México D.F, uno de los edificios más altos de la capital mexicana.

El temor a que México se quede fuera del Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá les preocupa más que la posible victoria de López Obrador.

El discurso rupturista de Andrés Manuel López Obrador, el candidato con más opciones de ganar la presidencia mexicana, no parece asustar a las firmas española instaladas en México. En la actualidad existen 5.800 empresas en este país, desde grandes multinacionales a pymes en diferentes sectores. México es el segundo mayor destino de la inversión española en Latinoamérica en 2016, con un stock de inversión directa de 37.610 millones de euros.

Las operaciones del BBVA en el país representa el 25% del beneficio de los activos, y en el caso del Banco Santander, el 18%. Iberdrola es el primer productor privado de electricidad y hasta 2020 planea poner en marcha nueve centrales de ciclo combinado y de cogeneración. Acciona forma parte del consorcio liderado por las mexicanas ICA y Carso, de Carlos Slim, en la construcción del nuevo aeropuerto de la capital. México es, además, la puerta de entrada a un mercado estratégico como es el estadounidense.

Así que los verdaderos efectos negativos en el horizonte mexicano pueden derivar de que México se quede fuera del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU y Canadá, o de un mal acuerdo que afecte, por ejemplo, al sector financiero. “La no renovación del TLC tendría efectos disruptivos en las cadenas de valor, lo que repercutiría de forma negativa en todas las empresas mexicanas y en el empleo del país”, asegura Narciso Casado Martín, director del Departamento de Relaciones Internacionales de CEOE y secretario permanente de CEIB.

El alto nivel de integración económica alcanzado entre estos países facilitó la inserción de las compañías mexicanas en las cadenas de valor, y logró atraer la inversión de las multinacionales en numerosos sectores de la economía, con especial mención a los relacionados con la automoción, la aeronáutica, la electromecánica y la electrónica. “Hoy México es un importante “hub” mundial en automoción y una parte de su comercio exterior es de naturaleza industrial, lo que le ha permitido reducir su dependencia de los ingresos provenientes de la exportación de petróleo”, añade Casado.

La población mexicana de 127 millones de habitantes y el elevado nivel de integración económica con Centroamérica, Estados Unidos y Canadá han cortejado a las empresas españolas en los últimos años, una atracción que aumentó con la política económica y las reformas estructurales realizadas por el Gobierno de Peña Nieto a partir de 2013, “lo que ha abierto numerosos sectores de la economía al sector empresarial privado con el fin de sacarlos de su letargo”.

Si el resultado de las elecciones presidenciales de este domingo deparan inestabilidad, como sucedió en 2006 cuando López Obrador movilizó a su electorado al no reconocer su derrota, y si la política de Trump hacia el vecino del sur se vuelve más agresiva los observadores creen que los temores vendrían por las turbulencias en el tipo de cambio y por la ralentización económica, un escenario que acabaría tocando también a las empresas españolas.