EE UU y Reino Unido sospechan que una bomba abatió el avión

Londres cancela todos los vuelos a Sharm el Sheij, mientras cobra fuerza la hipótesis del atentado entre la Inteligencia americana

Una pieza del fuselaje del avión siniestrado en el Sinaí
Una pieza del fuselaje del avión siniestrado en el Sinaí

Londres cancela todos los vuelos a Sharm el Sheij, mientras cobra fuerza la hipótesis del atentado entre la Inteligencia americana

El Gobierno británico paralizó ayer todos los vuelos a Reino Unido procedentes de la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, al considerar que el avión ruso que se estrelló el sábado pasado en el Sinaí pudiera haber sido derribado por un «artefacto explosivo». Al cierre de esta edición, desde Downing Street no quisieron confirmar la teoría del atentado, pero un portavoz sí sugirió que existían dudas al respecto, después de las «últimas informaciones» recibidas por las autoridades. «Nos gustaría subrayar que los vuelos se han retrasado como una medida de precaución y que estamos trabajando estrechamente con las aerolíneas», matizó dicha fuente.

La decisión del Ejecutivo británico se produjo después de que un grupo afiliado a Estado Islámico, Provincia del Sinaí, difundiera dos mensajes (el último ayer) para reivindicar el supuesto derribo de la aeronave, a bordo de la cual viajaban 224 personas.

Ni Rusia ni Egipto ven la hipótesis del atentado como la más probable y se inclinan hacia un fallo técnico o humano. El presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi, que llegó anoche a Reino Unido para reunirse hoy con Cameron en Downing Street, tachó de «propaganda» las reivindicaciones yihadistas. Sin embargo, el Gobierno británico decidió mandar anoche a un grupo de expertos para evaluar la seguridad en el aeropuerto egipcio y así descartar cualquier sospecha.

El responsable de Transportes, Patrick McLoughlin, explicó que la suspensión de vuelos continuará hasta que los especialistas puedan asegurar que las medidas que se han de tomar en este tipo de casos «son las correctas». «No podemos decir categóricamente por qué el avión se estrelló, pero hemos comenzado a valorar la posibilidad de que pudiera haber sido derribado como consecuencia de un artefacto explosivo», matizó. El Gobierno dijo que entendía la preocupación por parte de los británicos que están en Egipto de vacaciones o pretenden viajar hasta la zona en los próximos días, a los que les han asesorado ponerse en contacto con sus operadores de líneas aéreas.

Alrededor de 2.000 turistas británicos están actualmente en Sharm el Sheij. Anoche ya se desplegó personal consular extra hasta los aeropuertos para atender a los afectados. Por su parte, el primer ministro, David Cameron, presidió una reunión del comité de Emergencia Cobra para analizar la situación. El Ejecutivo se ha mostrado especialmente sensible con la seguridad de sus ciudadanos tras el atentado del pasado mes de julio en Túnez, que costó la vida a 38 turistas, 30 de ellos británicos. Tras el ataque perpetrado por el Estado Islámico, el más grave contra el pueblo británico en la última década, un portavoz de la residencia oficial del «premier» recalcó la «creciente evidencia» de que el grupo terrorista «plantea una amenaza para Reino Unido y la seguridad nacional».

La hipótesis terrorista también empieza a abrirse paso al otro lado del Atlántico. «Tenemos la impresión de que fue un explosivo colocado en el equipaje o en otro lugar del avión» por el Estado Islámico o un grupo armado leal a los yihadistas, aseguró un funcionario norteamericano «familiarizado con el tema» a la periodista de CNN Barbara Starr. La fuente explicó que aún no es una conclusión oficial, sino más bien una sensación por parte de la comunidad de Inteligencia que se basa en la información recabada antes y después del siniestro en el Sinaí. A este respecto, el informante explicó que, aunque no existía ninguna amenaza específica antes del suceso, sí «había cierta actividad adicional en el Sinaí que había llamado la atención» de la Inteligencia estadounidense.

En estos momentos, la expectación está centrada en las cajas negras, después de que ayer los investigadores del caso vaciaran el contenido de las cajas negras de la aeronave, según informó el ministro egipcio de Aviación Civil, Husam Kamal. Kamal confirmó que éstas «se encuentran en buen estado» y serán analizadas en los próximos días, aunque aclaró que la grabadora de sonido en la cabina del avión sufrió «algunos daños y necesita muchas medidas técnicas y esfuerzo para sacar los datos que incluye». También los expertos rusos siguen trabajando sobre el terreno en busca de cualquier objeto que pueda aportar información sobre lo sucedido. Ayer ampliaron de 30 a 40 kilómetros el perímetro de búsqueda de restos del desastre aéreo del sábado, según informó el Ministerio de Situaciones de Emergencia.

Segunda reivindicación del EI

Y mientras prosiguen las investigaciones, la rama local del Estado Islámico en el Sinaí, Wilayat Sina, insiste en que fue la responsable del por ahora hipotético atentado. Lo hizo en una grabación de audio en la que, sin embargo no ofrece detalles de cómo realizó la supuesta operación. En el mensaje, el grupo terrorista asegura que «los soldados del califato anunciaron su responsabilidad del siniestro del avión, y los que no quieren creerlo que mueran de rabia». «No estamos obligados a decir cómo lo hemos derribado. Buscad en las cajas negras», expresó Wilayat Sina en respuesta al rechazo de Egipto y Rusia.